El Poder de la Duda – Episodio 2

Por | 15 Febrero, 2017

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Bienvenidos al segundo episodio de nuestro podcast              “El Poder de la Duda, reflexiones escépticas en un mundo incierto”.
En él, conversamos sobre distintos temas relacionados con la ciencia, el pensamiento crítico y el escepticismo.

 

En este episodio:

Roberto nos cuenta el caso del “ovni” que la armada chilena registró en un vídeo y que fue liberado a público general en Enero de 2016. Este caso se cuenta en detalle en un artículo en nuestra página web: EXPLICADO: Vídeo del OVNI de la armada correspondería al vuelo IB6830

Conceptos y/o sitios mencionados:

  • CEFAA, Comité de Estudios de Fenómenos Aéreos Anómalos, dependiente de la Dirección General de Aeronáutica Civil
  • GEIPAN, unidad de la Agencia Espacial Francesa dedicada a investigar Fenómenos Aéreos No Identificados (UAP, Unidentified Aerial Phenomena)
  • Artículo en The Huffington Post (en que se entrevistó a miembros del CEFAA)
  • Artículo en sitio Metabunk: “explained: Chilean Navy “UFO” video – Aerodymamic Contrails, Flight IB6830”

DanielS plantea diversas acepciones del término “escepticismo”, reflexionando acerca de sus diferentes connotaciones.

Conceptos y/o sitios mencionados:


Claudio nos cuenta su macabra experiencia leyendo el ejemplar de enero del periódico: “El Guardián de la salud”Tapa_153guardiandelasalud

Conceptos y/o sitios mencionados:

– Artículos en AECH respecto de “El Guardián de la Salud”

–      Artículo en el Blog de Claudio sobre el tema


Luis nos conversa y profundiza acerca de la “Navaja de Ockham”, también llamado “Principio de Parsimonia”, concepto muy importante dentro del escepticismo y el ejercicio del pensamiento crítico.

Conceptos y/o sitios mencionados:


La música utilizada para la introducción y cierre de este episodio son de dominio público y están bajo licencia Creative Commons. Sus autores son:

AECH - El poder de la duda. Episodio 2


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  • Felipe Cárcamo

    Muy buen programa, muchachos, al igual que el primero. Es de esperar que vuestro programa continúe y que la audiencia continúe en alza. Los felicito por la iniciativa. Una modesta observación respecto a lo señalado sobre las diversas acepciones del término escepticismo: me parece que no es del todo acertado ni conveniente contraponer implícitamente la existencia de un escepticismo filosófico (entendido como aquel que duda de todo en general, incluso en ocasiones de la existencia de una realidad) frente a un escepticismo científico (que duda inicialmente para someter a evaluación el grado de veracidad o plausibilidad de ciertas afirmaciones en específico). Creo que no es del todo acertado ni conveniente por las siguientes razones:

    a) porque opone implícita e innecesariamente los conceptos de filosofía y ciencia, cuando ambas esferas se superponen parcialmente en lo conceptual y en lo disciplinar, puesto que toda actividad científica asume supuestos filosóficos (ya sea de manera explícita y conciente, o de manera tácita e inconciente: aunque es preferible lo primero que lo segundo), lo que se comprueba con la existencia de la epistemología o filosofía de las ciencias, que entre otras cosas precisamente busca identificar los supuestos y principios que subyacen en la labor científica; y a su vez, la filosofía, para llevar a cabo su quehacer meta-teórico, puede (incluso debe, a mi parecer) nutrirse de los resultados obtenidos por las diferentes ciencias para no extraviarse en la especulación desenfrenada y dogmática, lo cual ha dado pie a las iniciativas por construir filosofías “exactas” o “científicas”, que no son otra cosa que el intento de construir y proponer sistemas filosóficos particulares y/o generales que atiendan a (y se basen en) lo que la ciencia ha permitido conocer al respecto.

    b) porque, pese a que en efecto la tradición filosófica escolástica comúnmente usó el término de escepticismo para catalogar la postura filosófica de quienes dudaban de todo por igual, en general y de manera permanente (negando incluso así la posibilidad misma de alcanzar conocimientos), existe otra variante de escepticismo que, aunque es distinta de la ya mencionada, no por ello es menos filosófica. En otras palabras, existen diferentes formas de escepticismo filosófico, haciendo que la postura de quienes dudan de todo por igual, en general y de manera permanente solo sea una de sus variantes (y no la más racional precisamente). De hecho, eso ha hecho que ciertos filósofos (entre ellos Mario Bunge, por solo mencionar a uno) hayan propuesto distinguir entre dos formas de escepticismo filosófico (distinción que no parece haber sido lo suficientemente explicitada ni destacada en la tradición escolástica): el escepticismo radical o dogmático que duda de todo por igual, en general y de manera permanente (que a fin de cuentas termina no siendo escepticismo), y el escepticismo moderado o metodológico de quienes dudan provisionalmente hasta someter a evaluación las proposiciones en cuestión y luego decidir en función de los resultados (y solo si es que estos son lo suficientemente concluyentes, de lo contrario se suspendería el juicio hasta contar con nuevos antecedentes).

    c) en virtud de lo anterior, en vez de distinguir entre un escepticismo filosófico y un escepticismo científico, parecería más apropiado distinguir entre dos formas de escepticismo filosófico: uno radical o dogmático, y uno moderado o metodológico, donde solo el último ofrece supuestos filosóficos compatibles con el quehacer científico, por cuanto acepta la posibilidad de conocer la realidad y no la niega como el primero (que tornaría estéril cualquier empresa científica).

    Saludos fraternos…

    Felipe Cárcamo Guzmán.

    • Daniel Sellés

      Gracias por tus comentarios, Felipe. Y estoy de acuerdo contigo en cuanto a la pertinencia de hablar de escepticismo radical y escepticismo metodológico en vez de contraponer, incluso sin querer, filosofía y ciencia. El punto tal vez es que la variante radical del escepticismo solo tiene sentido en una elucubración filosófica, sea de filosofía “profesional” o de pura digresión etílica. El escepticismo metodológico es esencial en la práctica científica pero no es exclusivo de ella: vale también en la filosofía, sirve para interpretar declaraciones de imputados, para comprar autos usados y para saber qué cara poner ante excusas de hijos adolecentes.