Carta enviada al Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones por prédicas religiosas en transporte público

Por | 24 febrero, 2012

Enviamos una carta al Ministro de Transportes, Sr. Pedro Pablo Errázuriz Domínguez, con el objetivo de tener clara la legalidad de las prédicas religiosas en el transporte público.

Esta carta fue motivada por las siguientes situaciones denunciadas en los medios:

Aquí queda en evidencia cómo también interrumpen legítimas expresiones artísticas con sus prédicas 😉

Y aquí queda en evidencia cómo tampoco dejan tranquilos a quienes se les ocurre leer en voz alta 😉


Carta

Carta al Ministro de Transportes

Transcripción

Santiago, jueves 23 de febrero de 2012

Para: Sr. Pedro Pablo Errázuriz Domínguez
Ministro de Transporte y Telecomunicaciones

Ref: Consulta sobre legalidad de bulla y ruidos molestos en transporte público

Junto con saludarle y en conformidad a las normas establecidas en la ley Nº 20.285 sobre acceso a la información pública, solicito que pueda aclararme, desde el punto de vista de la legislación de transporte y tránsito vigente, la siguiente situación y las preguntas planteadas:

¿Es lícito o está permitido que una o más personas aborden un bus del Transantiago o de otros modos de transporte público y vociferen, hagan bulla o ruidos molestos en su interior? Por otra parte, si esta o estas personas cancelaran su tarifa debidamente, este pago ¿les autorizaría a realizar esta misma acción al interior de un bus o vehículo destinado al transporte público de pasajeros?.

Las anteriores consultas las realizamos ya que en la ley Nコ 18.290, Artículo 91º, numeral 3, se establece que a los conductores de los vehículos de transporte público les está prohibido “admitir individuos ebrios, desaseados, que fumen o que no guarden compostura debida, o que ejerzan la mendicidad o cualquier clase de comercio en el vehículo”, por lo que, a nuestro entender, guardar una “compostura debida” implica no molestar al resto de los pasajeros con acciones bulla o ruido. Por otra parte el Artículo 90º de la misma Ley expresa que “los pasajeros tienen la obligación de pagar la tarifa, respetar las normas de comportamiento que determinan la ley, la moral y las buenas costumbres y abstenerse de ejecutar cualquier acto que impida el normal desempeño del conductor. Asimismo, les estará estrictamente prohibido fumar”, por lo que, también a nuestro entender, el no molestar o importunar al resto de los pasajeros con bulla o ruido es una norma de comportamiento moral y de buena costumbre.

No obstante lo anterior, en el D.S. Nコ 212 de 1992, el Artículo 50º establece que “prohíbese en los vehículos de locomoción colectiva urbana el funcionamiento de radios portátiles, tocacasetes o instrumentos musicales en su interior. La radio del vehículo podrá ser puesta en funcionamiento siempre que su volumen sea moderado y ningún pasajero se oponga”, por lo que interpretamos que, si el uso de radios en los servicios de transporte público urbano es considerado una posible fuente de molestia a los pasajeros, igual situación ocurre ante otras prácticas ruidosas o bullangueras.

En particular y en vista de lo expuesto, también nos inquieta saber si específicamente las prácticas religiosas vociferantes y a viva voz son legales en el interior de la locomoción pública, sean éstas en forma de lecturas, cantos, oraciones, interpretaciones musicales u otras formas de manifestación religiosa, por cuanto suman bulla y ruido al ya ensordecedor ruido interior propio de los buses; ¿o es que, acaso, gozan los predicadores de algún privilegio particular por sobre lo establecido en la ley? De no ser el caso, vendría en bien común que el Ministerio instruyese a los operadores y fiscalizadores el hacerla valer, tratándonos así a todos como iguales ante ella.

Esperando su respuesta y aclaración a lo consultado y agradeciendo desde ya su tiempo y disposición, se despide atte.

_________________________
Crystian Sánchez Ortiz
Presidente
Asociación Escéptica de Chile
www.aech.cl

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  • Organicen una predica Pastafarista por ahí, para que vean que molesta. Yo me subo, demás consigo un gorro pirata de rigor por ahí.

  • Organicen una predica Pastafarista por ahí, para que vean que molesta. Yo me subo, demás consigo un gorro pirata de rigor por ahí.

  • Bernardo Domingues Botelho

    Esta suerte de “aceptación social” del robo hormiga o de la evasión (aceptación en el sentido de que no haya una dura sanción social – más allá de la jurídica – por esas faltas) es la razón por la cual, en la mayoría de los casos, las comunas pobres tienen supermercados más caros y son menos cubiertas por micros.

    Cuando se roba un yogurt para un niño con hambre, es comprensible y podría justificar los robos hormiga a los supermercados, pero en el mundo real, cuales son los productos más robados? Juguetes, ropas, desodorantes, copetes y demás productos de primera necesidad (siempre bajo los 15 mil pesos por sesión). No veo supermercados quejándose del masivo robo de panes o leche. Lo peor es que esa pérdida no la absorbe el supermercado, sino que se la traspasa al consumidor que viene después y decide pagar la cuenta honestamente, a precios más altos para financiar los productos robados.Aunque en las poblaciones poca gente pague, al alejarse de éstas, progresivamente la gente se pone a pagar cada vez en mayor porcentaje. Todos esos pagan por los que no pagaron y no es como que los que viven cerca de una población ganen mucha más plata de los que están dentro. Además, muchos paraderos se quedan sin micros (donde los micreros no paran a propósito, sabiendo por experiencia que casi nadie va a pagar el pasaje).Y ni he contado el hecho de que, cuando el sistema no da abasto, el estado se pone las manos en el bolsillo, pero casi siempre solo en el caso de Santiago, con dinero que también proviene de regiones. Pero si la mayoría pagara, el pasaje subiría solo un poco y todos podríamos andar en una micro con un precio más decente, sin necesidad de asistencia.No pagar la micro o robar algo en el supermercado (aunque justificable en poquísimos casos) termina pasándole la cuenta al vecino y, en última instancia, al mismo infractor…

    • Christian

      Mis respuestas haciendo distinciones entre delitos y faltas, con las respectivas tolerancias personales, se enmarcan solo dentro del supuesto que me puso mi interlocutor.

      De todas formas, la historia se repite. Veamos los países según Índice de Gini, y comparemos la cantidad de robos hormiga, como para considerar más datos que las comunas en dónde se registren más faltas de hurto o evasión. Ya que, nuevamente, correlación no significa causalidad.

  • Mis respuestas haciendo distinciones entre delitos y faltas, con las respectivas tolerancias personales, se enmarcan solo dentro del supuesto que me puso mi interlocutor.

    De todas formas, la historia se repite. Veamos los países según Índice de Gini, y comparemos la cantidad de robos hormiga, como para considerar más datos que las comunas en dónde se registren más faltas de hurto o evasión. Ya que, nuevamente, correlación no significa causalidad.

  • En mis 26 años de andar en micro por Pudahuel, Quinta Normal, Lo Prado, Cerro Navia y Maipú, JAMÁS vi rapero alguno diciendo que le diéramos una moneda como compensación a no delinquir. Sí he visto a gente pedir dinero bajo esos términos, pero generalmente no ofrecen nada a cambio, salvo excepciones en donde se ofrece un producto de bajo valor o utilidad.

    "
    Quizás lo mismo se aplique en el caso del músico que sube a la micro a cantar un rap en el cual pide que le demos las gracias (y una colaboración) por estar cantando en vez de robándonos la billetera."

    Claramente se asocia de manera unívoca un género musical y una puesta en escena particular -JAMÁS dije que hablaras de todos los raperos-, como asociación a la delincuencia. Las acusaciones no tienen nada de malo cuando se refieren a un hecho puntual y demostrable, y que he explicado ya en varios comentarios: no concuerdo con aludir a la ley 18.290 para impedirle a predicadores evangélicos expresar sus creencias en las micros, siempre y cuando lo hagan con respeto, a un volumen moderado, y en un tiempo determinado. Caso distinto es el de las plazas públicas, que como se expone en las cartas a los diarios, sí requieren limitaciones para los actos religiosos.Eso es todo, si te sentiste tan ofendido, trata de ofender menos. 

  • Esta suerte de "aceptación social" del robo hormiga o de la evasión (aceptación en el sentido de que no haya una dura sanción social – más allá de la jurídica – por esas faltas) es la razón por la cual, en la mayoría de los casos, las comunas pobres tienen supermercados más caros y son menos cubiertas por micros.

    Cuando se roba un yogurt para un niño con hambre, es comprensible y podría justificar los robos hormiga a los supermercados, pero en el mundo real, cuales son los productos más robados? Juguetes, ropas, desodorantes, copetes y demás productos de primera necesidad (siempre bajo los 15 mil pesos por sesión). No veo supermercados quejándose del masivo robo de panes o leche. Lo peor es que esa pérdida no la absorbe el supermercado, sino que se la traspasa al consumidor que viene después y decide pagar la cuenta honestamente, a precios más altos para financiar los productos robados.Aunque en las poblaciones poca gente pague, al alejarse de éstas, progresivamente la gente se pone a pagar cada vez en mayor porcentaje. Todos esos pagan por los que no pagaron y no es como que los que viven cerca de una población ganen mucha más plata de los que están dentro. Además, muchos paraderos se quedan sin micros (donde los micreros no paran a propósito, sabiendo por experiencia que casi nadie va a pagar el pasaje).Y ni he contado el hecho de que, cuando el sistema no da abasto, el estado se pone las manos en el bolsillo, pero casi siempre solo en el caso de Santiago, con dinero que también proviene de regiones. Pero si la mayoría pagara, el pasaje subiría solo un poco y todos podríamos andar en una micro con un precio más decente, sin necesidad de asistencia.No pagar la micro o robar algo en el supermercado (aunque justificable en poquísimos casos) termina pasándole la cuenta al vecino y, en última instancia, al mismo infractor…

  • Yo tengo mucho problema con cualquier persona que se ponga a vociferar en la micro sobre cualquier cosa (incluso ciencia). Voy cansado e incómodo y lo último que quiero es un pelotudo gritándome al oído, sin importar el tema o si se trata de una canción.