El caso Prana: Sanaciones místicas, irregularidades terrenales

por | 17 mayo, 2017

Durante las últimas semanas hubo un alza en las visitas de un post particular escrito para otro blog. Se trata de la denuncia sobre el diplomado de Sanación Pránica en el Hospital San Borja Arriarán, en la cual se revisa la evidencia científica detrás de esta poco conocida “terapia” (o, más bien, la ausencia de ella). Los visitantes llegaban principalmente desde Google, lo que solo podía significar una cosa: se habían abierto las postulaciones para una nueva versión de este “diplomado”. En efecto, la tercera versión del curso se realizará nuevamente en el hospital público, incluyendo prácticas con sus pacientes y el uso del nombre y las instalaciones de la institución. Durante meses le hemos estado siguiendo la pista y recopilando información al respecto. Ha llegado el momento de destapar la olla.

Antes de entrar en el detalle de los hechos, un breve resumen del tema. Hasta donde hemos podido investigar, la sanación pránica no tiene más sustento que otras pseudoterapias de corte místico, con alusiones a “auras” y “energías vitales”, sin ninguna clase de evidencia sólida sobre su efectividad. Pese a su falta de respaldo científico, el hospital provee -a lo menos- espacio físico y respaldo institucional para la realización del diplomado. Un médico del Hospital San Borja Arriarán, autodenominado “médico jefe” del (al parecer inexistente) “departamento de medicina complementaria” es, a la vez, parte de la institución que ofrece -y recauda por concepto de- el diplomado de sanación pránica. Tal vez, lo más grave de todo, es que el diplomado incluye sesiones prácticas de esta misteriosa técnica con pacientes del hospital, sin la autorización del órgano competente.

Consultas por Ley de Transparencia

Todo comenzó el año pasado cuando un simpatizante de la Asociación Escéptica de Chile nos hizo llegar el siguiente mensaje:

“Estimados: Les sugiero vean el diplomado de Pranavida sobre curación pránica patrocinado por un hospital público (San Borja Arriarán, del servicio de salud Central), con dinero de todos los chilenos. Como médico, me parece insólito que estemos avalando estas pseudociencias.”

Para empezar a desenredar la madeja, decidimos hacer una consulta mediante Ley de Transparencia con tres preguntas específicas:

  1. ¿Tiene este curso la aprobación del Comité Ético Científico del Servicio de Salud?
  2. ¿Existen antecedentes científicos que respalden a esta práctica? ¿Qué antecedentes consideró el Comité para decidir sobre esta materia?
  3. ¿Existen recursos del Hospital involucrados en este diplomado, sea directa o indirectamente?

El día 26 de mayo del 2016, el doctor Ignacio Arteche Garcés, médico gastroenterólogo infantil del Hospital, quien además es encargado del diplomado y terapeuta de Pranavida -la empresa que dicta estos cursos-, respondió escuetamente a nuestra consulta:

“Al respecto le podemos señalar lo siguiente, que Comité Ético no tiene competencia sobre este Diplomado de salud desde perspectiva legal. Se sugiere consultar bibliografía OMS, CEPAL. En cuanto a recurso, este establecimiento no ha realizado gastos adicionales relacionados con Diplomado en referencia.

Por último este centro hospitalario no ha financiado matrículas ni otro tipo de arancel a la entidad formadora para alumnos de este Diplomado.”

Pese a que la respuesta no ofrece como prueba nada más que la palabra del doctor, al menos nos asegura que el Hospital no financia directamente matrículas y aranceles para los funcionarios que decidan cursar el diplomado, cosa significativa considerando que el año pasado éste ya costaba la friolera de $1.430.000.- (aprox. USD $2.140.-).

Pasemos entonces a analizar punto por punto su contestación:

1. El Comité Ético Científico no tiene competencia sobre este Diplomado.

El Comité Ético Científico del Servicio de Salud Metropolitano Central (CEC-SMSC), según su reglamento interno, tiene como objetivo “[…] la protección de los derechos, la seguridad y el bienestar de las personas que participan en una investigación biomédica” a través de “[…] la revisión de los aspectos científico-técnicos y éticos de los proyectos de investigación que involucren a seres humanos […]”.

Sabemos, por lo pronto, que entre las actividades del diplomado se realizan prácticas clínicas con pacientes reales del Hospital San Borja, tal como deja constancia el volante de difusión. Como si esto fuera poco, el video promocional del diplomado dice abiertamente que “el diplomado lleva casos clínicos y lleva proyectos de investigación […]” (minuto 1:20), “[…] utilizando una ficha clínica donde se recogen todos los datos del paciente” (minuto 1:45).


Volante promocional de la tercera versión del diplomado de sanación pránica

¿Corresponden, entonces, las actividades del diplomado a una investigación biomédica? El reglamento de comités éticos del Ministerio de Salud menciona en su artículo 5 (“Definiciones”) que una investigación biomédica es:

“toda investigación realizada a través de la intervención o interacción con seres humanos, con el objetivo de mejorar la prevención, diagnóstico, tratamiento, manejo y rehabilitación de la salud de las personas. Incluye el uso de material humano o de información disponible identificable”.

A menos que los responsables del diplomado aleguen que su terapia no tiene ninguno de estos fines (dejando, entonces, de ser terapia), entonces la competencia del comité es más que evidente. Sin embargo, en el informe del estudio, realizado luego de la primera versión del diplomado, no encontramos ningún rastro de revisión ética. Ni siquiera se menciona el haber solicitado el consentimiento informado de los pacientes para revisar sus fichas clínicas y extraer información para sus interpretaciones (recordemos que existe una ley de derechos y deberes del paciente vigente).

Para saber si el CEC-SMSC tiene o no competencia legal sobre este diplomado debemos, por tanto, establecer si la sanación pránica constituye una técnica establecida y aceptada o si, por el contrario, es una técnica en vías de evaluación. Pasemos entonces a analizar la respuesta que se dio a nuestra segunda pregunta.

2. Para antecedentes científicos de la sanación pránica revise la bibliografía OMS, CEPAL.

Nuevamente, la respuesta proporcionada por el Dr. Arteche es en extremo liviana y a todas luces insuficiente. Hay que recordar que el mismo médico ha afirmado reiteradamente en publicidad y entrevistas que esta técnica tendría abundante validación científica, como podemos ver en el siguiente extracto:

“¿Cómo llega esta técnica al Hospital San Borja Arriarán? El policlínico de Sanación Pránica nace a fines del año 2010, como una manera de fortalecer el departamento de medicinas complementarias que ya existía. Esta técnica presenta bastante validación científica en el mundo y dichos estudios fueron presentados al directorio del Hospital para su validación y posterior incorporación junto a otras terapias, como terapia floral y la sintergética. […]”
Revista Mundo Nuevo, año 16, No. 104

Pese a lo precario de su contestación, y habiendo revisado ya qué evidencia hay al respecto, realizamos búsquedas en los sitios internet de la OMS y CEPAL por la palabra clave “pranic” de modo de alcanzar resultados tanto en español como en inglés. Estos son los resultados:

Como era de esperar, nada de nada. ¿Dónde está la famosa evidencia, entonces?

En nuestra primera consulta mediante Ley de Transparencia solicitamos los antecedentes que debería haber considerado el Comité Ético-Científico para decidir sobre la materia, pero como el diplomado desestimó olímpicamente la competencia del comité, la respuesta fue simplemente “ninguno”. Para subsanar esta deficiencia, hicimos una nueva consulta solicitando “que se informe explícitamente qué antecedentes científicos y clínicos se tuvieron en cuenta para autorizar la práctica de esta disciplina con pacientes del Hospital”. Esta redacción es más difícil de evadir considerando que el Dr. Arteche explicita que “dichos estudios fueron presentados al directorio del Hospital”. Cumplido ya el plazo legal de la nueva consulta, seguimos esperando una respuesta.

Como al parecer no existe validez científica alguna de esta práctica, surge inmediatamente la pregunta: ¿es ético aplicarla a pacientes reales de un centro de atención estatal? El hecho de no tener respaldo convierte a estas prácticas directamente en experimentación. Los terapeutas pránicos en formación tratan a personas que padecen una enfermedad, quienes están, por tanto, en situación de vulnerabilidad; ello sin siquiera pedir la autorización ética correspondiente para hacerlo. El grupo experto en ética del Servicio de Salud, el Comité Ético-Científico, debe pronunciarse al respecto.

Adicionalmente, cabría preguntarse si corresponde aplicar esa tarifa millonaria a los estudiantes del diplomado. Si el objetivo de éste es realizar la investigación necesaria para validar la eficacia de la técnica, entonces los alumnos están no solo realizando gratuitamente la recolección de datos, sino que, además, financian activa y generosamente un proyecto de investigación que no rinde cuentas a nadie.

3. Que no se han hecho gastos adicionales ni se ha financiado matrículas de los asistentes.

Para empezar, se aprovecha de una obvia ambigüedad. ¿Qué significan gastos “adicionales”? ¿Adicionales a qué? Sólo responde parcialmente sobre gastos directos, afirmando que el centro no financia matrículas, pero omite referirse en lo más mínimo a apoyos indirectos, tales como el uso de las instalaciones del hospital y el tiempo laboral de los funcionarios públicos que participan en el diplomado como alumnos o instructores.

Volante tercera versión del diplomado

Además, sabemos que su publicidad utiliza el logo del hospital y del gobierno de Chile (¡SÍ!, ¡DEL GOBIERNO DE CHILE!) como un modo de validar su lucrativa pseudociencia. Omitiremos -por hoy- el hecho de que una universidad estatal (USACH) aparezca también en la publicidad, pero aquí hay un punto que no podemos pasar por alto: el Gobierno y el Hospital aparecen como patrocinadores del diplomado. ¿Cómo se define Patrocinio? Estamos hablando de publicidad impresa y, por tanto, corresponde a un contexto de marketing, en el que hay un significado específico. Podemos verlo en el siguiente párrafo (extraído de un manual sobre el tema):

Patrocinio: Actividad en la que una organización aporta recursos económicos o en especie a otra actividad que le es ajena para que los valores atribuidos a dicha actividad sean asociados a su imagen. Búsqueda de incremento de la notoriedad y secundariamente mejora de la imagen y asociación de la marca y el evento.

Entonces, el Hospital y/o Gobierno están (1) apoyando con alguna clase de recurso económico o especies a la realización del diplomado, y (2) buscando que su imagen sea asociada a éste, a la medicina pránica, u otros conceptos relacionados. ¿Fueron utilizados los logos con la debida autorización de sus titulares? Si lo fueron, ¿están tales instituciones públicas facultadas para realizar tal patrocinio? ¿O estamos en presencia de un privado atribuyéndose ante el público más espaldas de las que realmente tiene? ¿Qué relaciones nos depararía una mayor transparencia?

En nuestra última consulta por Ley de Transparencia, que sigue esperando respuesta pese a estar vencido el plazo legal, solicitamos conocer las actas de sesión del Directorio del Hospital donde se autoriza el uso del nombre y logo de la institución en la publicidad del curso. Actualizaremos en cuanto tal información esté disponible.

La unidad de medicina fantasma

En la investigación y recopilación de antecedentes del diplomado de sanación pránica, hay un nombre que aparece reiteradamente: el Dr. Ignacio Arteche Garcés. Éste se presenta en publicaciones (Pranavida, Mundo Nuevo) y seminarios (Universidad de Santiago) como “Jefe del Departamento/Unidad de Medicina Complementaria del Hospital”, pese a que el organigrama del Hospital no hace mención alguna a dicha unidad.

Consultando la dotación a contrata del hospital, a marzo de 2017 -y desde al menos 2011-, el doctor figura como Médico Cirujano cuyo cargo o función se categoriza como Gastroenterología Pediátrica, no como director de algún departamento, por un sueldo bruto mensual de $1.072.385.-.

Frente a esta situación, en Agosto del 2016 hicimos una nueva solicitud de transparencia para obtener la siguiente información:

  1. Organización de la Unidad de Medicina Complementaria en el hospital
  2. Personal que la compone.
  3. Presupuesto y fondos adicionales que recibe.
  4. Gastos (mensuales, semestrales, o anuales) en los que esta incurre.

Después del plazo de 20 días hábiles y una prórroga por el hospital (ya que, según ellos, “existían circunstancias que hacían difícil reunir la información solicitada”), recibimos la siguiente respuesta:

“[…] en relación a Diplomado promovido por la Unidad de Medicina Complementaria de nuestro Hospital.

Al respecto le informamos que de acuerdo a Resolución Exenta 1925 del 28.09.2009 el Dr. Ignacio Arteche Garcés, Médico de Pediatría es encargado de Medicina Complementaria.

En cuanto a gastos ejecutados anualmente, Dr. Arteche indica que el monto promedio es de $700.000 para compras de insumos.”

Básicamente, confirma que existe una unidad dirigida por Arteche, pero no dice nada acerca de su posición en el organigrama institucional ni quiénes la componen, además de Arteche, ni el presupuesto con que cuenta. Para colmo de la falta de seriedad, se informa que el doctor reporta un gasto unos $700 mil anuales (aprox. US$1.050.-) -¿más o menos?- en insumos. ¿Acaso la unidad no cuenta con registros de sus gastos? Tal situación sería de extrema gravedad, sobre todo considerando que hablamos de recursos públicos.

¿Qué pasa con el resto de los gastos? Se habla sólo de insumos, pero no se necesita ser un experto para saber que una unidad “terapéutica” requiere muchísimos más ítems para funcionar. ¿Acaso el personal de atención trabaja gratis haciendo medicina “complementaria”?. En efecto, el año 2012, un informe de la consultora El Agua titulado “Evaluación del uso de terapias complementarias en Hospital San Borja Arriarán y Hospital Barros Luco Trudeau” calculaba que, según los honorarios de la profesional y el número de pacientes vistos, durante el año 2012 cada consulta de medicina complementaria tenía un costo para el estado de $16.090.- pesos (en promedio), lo que representa un valor incluso mayor al de mercado de aquel entonces, que rondaba los $15.000.-.

Ante lo que parece una verdadera falta de voluntad para transparentar la información requerida, elevamos el caso al Consejo para la Transparencia. Ante ello, Patricio Vera, Director del Hospital San Borja, respondió entonces con el siguiente descargo:

“La Unidad de Medicina Complementaria no existe en el Hospital, por lo tanto, no aparece en el organigrama de la institución ni tiene personal asignado. La Unidad de Salud del Trabajador (UST), dependiente de la Subdirección Médica tiene un profesional que dedica parte de su tiempo asistencial en las terapias complementarias (Flores de Bach).”

Esta información, de un único terapeuta complementario (Flores de Bach) dependiente de la Unidad de Salud del Trabajador, es consistente con lo que consigna el informe de El Agua antes mencionado. Tal documento señala que “en un sentido estricto la Unidad de Medicina Complementaria se reduce a una persona, Dra. Domenica Marasca”. Resulta extraño que tal “unidad” unipersonal se haya mantenido sin cambios de personal durante casi 5 años, pero eso no es todo: encontramos la resolución exenta del año 2009 que dice haber designado como encargado de Medicinas Complementarias del hospital al Dr. Arteche, quien tiene una dedicación de 22 horas semanales en el hospital. ¿Por qué el médico no es entonces nombrado en una investigación llevada a cabo 4 años después? Parece evidente que a lo menos la dedicación a jornada parcial de un médico sería imputable a los gastos de la unidad fantasma. Sin embargo, los $700 mil de tal unidad no habrían sido suficientes para atender más de 43 pacientes al año, es decir, menos de 1 paciente a la semana; cifra algo exigua para una unidad que cuenta con un médico contratado por media jornada.

Resolución exenta, año 2009

El Consejo para la Transparencia envió la resolución del caso el 10 de enero de este año. Evidentemente, ante la afirmación del Director de que la unidad no existía, se desestimaba el requerimiento ya que “no había información” que otorgar.

La energía pránica es intensa en irregularidades administrativas. El director del hospital niega la existencia de la Unidad de Medicina Complementaria pese a la resolución que nombra a Arteche como su encargado. Es decir, el Dr. Arteche sería jefe de una unidad que formalmente no existe y que aún así le remunera por 22 horas semanales.

Lo que sí estamos seguro que existe, es la empresa privada Pranavida, que realiza cursos por aranceles millonarios haciendo uso de recursos y patrocinios públicos. ¿Puede adivinar quién está ligado a esta organización como terapeuta? Le ahorramos la incertidumbre: el mismo Dr. Arteche.

Terapeutas de Pranavida según su página web en Junio de 2016. La versión actual no incluye información acerca de los terapeutas.

¿A qué huele el prana podrido?

Aparte del despilfarro de recursos estatales en la promoción y aplicación de pseudociencias que no cuentan con evidencia que respalde su uso clínico, al escarbar un poco nos encontramos con que las energías pránicas convergen convenientemente en beneficio de sus promotores: un médico que se publicita como jefe de una oficiosa Unidad de Medicina Complementaria, que realiza diplomados a través de una empresa que él mismo integra, con acceso no formalizado a pacientes del mismo Hospital, con patrocinio del centro hospitalario, de una universidad estatal y del Gobierno, y sin aprobación alguna del Comité Ético Científico. Como si fuera poco, el director del mismo hospital niega la existencia tanto de la Unidad como de la labor de su encargado.

Agreguemos a esto que el diplomado se ofrece al público por un elevado costo. Vender capacitación en una “técnica terapéutica” que no tiene ningún respaldo científico se parece peligrosamente a una estafa. Tal como informan en su material promocional, el diplomado pretende llevar adelante una investigación acerca de la técnica, pero esta investigación está, en la práctica, siendo financiada por los propios alumnos del diplomado y con la participación no consentida ni informada de los pacientes del Hospital.

La tercera versión del diplomado comenzaría a ser impartido el 27 de mayo de este 2017, y el negocio parece ser tan rentable que una cuarta versión ya se está promocionando. Quedan aquí en evidencia varios hechos de carácter cuestionable, algunos que nos hacen preguntarnos si podríamos incluso estar frente a un caso de malversación de fondos públicos. A sólo un par de semanas del próximo diplomado, debemos hacer algo al respecto hoy.

Reflexión final

La sanación pránica no parece ser nada mejor ni más elaborado que otras pseudoterapias demostradamente ineficaces, ancladas únicamente en sesgos cognitivos y el en efecto placebo. No logramos imaginar un principio por el cual trazar pequeños círculos en el aire con un lápiz de cuarzo pueda tener algún efecto sobre la salud de un paciente. La mera imagen parece ridícula, pero reconocemos, al mismo tiempo, que es posible que algo funcione aunque no seamos capaces de visualizar las relaciones subyacentes.

Incluso si otorgáramos a esta técnica “terapéutica” el beneficio de la duda, todavía tiene todo el camino por delante de efectivamente demostrar su eficacia. Es posible que los terapeutas del Hospital y de la institución privada que recauda los aranceles del diplomado estén genuinamente convencidos de la utilidad de la técnica. Es posible que, entre las tres mil intervenciones que se atribuyen, hayan podido observar efectos positivos. Pero la eficacia de la técnica no puede estar basada en la anecdótica mejoría sintomática de unos cuantos casos. La seriedad profesional exige que se documente la eficacia de una técnica cuya aplicación estamos pagando todos los chilenos, que se realicen observaciones metódicas, con protocolos aprobados por el Comité Ético Científico, implementando grupos de control, experimentos doble ciego y un tratamiento estadístico riguroso. Es imprescindible que los resultados sean revisados por pares y publicados. La sociedad entera se beneficiará de ello, tanto si la técnica se valida como si se debe descartar. Las técnicas que prueben su eficacia pueden dejar de ser alternativas para pasar a ser parte del arsenal de herramientas a disposición de médicos y pacientes, mientras que en caso contrario podemos pasar a investigar otras técnicas de mayor potencial.

Claramente, aquí hay algo que no está bien. Las irregularidades en torno al diplomado van desde simples desprolijidades administrativas hasta sospechosos manejos de recursos y aranceles millonarios. Pero, más allá de eso, nuestro objetivo es incentivar la búsqueda de una solución definitiva a la raíz del problema: evitar el uso de recursos del sistema público a terapias que no han demostrado su efectividad. El sistema de salud chileno ya escasea suficientemente en ellos como para desperdiciarlos de forma irresponsable. Los pacientes que se atienden en el sistema público no pueden ser antojadizamente sometidos a terapias ineficaces ni, peor aún, ser utilizados para experimentación sin los controles mínimos que la ética médica exige.

Claudio Daza
Lic. En Medicina – Pontificia Universidad Católica de Chile
www.scalpol.com / AECH

Daniel Sellés / AECH

Referencias:

  • fabiola merino

    Que penoso que alguien que “se supone” ha estudiado, escriba este tipo de artículos denostando aquello que no conoce, por el hecho de haber creado un pastillero “inteligente” y haber ganado un premio usted se cree con derecho a cuestionar otras formas de terapias que si ud se hubiera dado el trabajo de averiguar, sabría que no son invento del siglo XXI sino que son de conocimiento y aplicación ancestral, la medicina como usted la conoce y ha estudiado tiene años y años de evolución y proviene de conocimientos ancestrales, que ahora tiene una base mas en los agentes externos y quimicos que en los medios naturales y energéticos que son lo que da inicio a la medicina real, o acaso tambien usted va a desconocer la terapias chinas y la medicina mapuche?? Señor Daza ( y le queda grande la palabra señor) uno no puede hacer este tipo de denuncias si no tiene pruebas y usted NO TIENE NINGUNA, los alumnos que cursan el diplomado pagan de sus bolsillos el curso y en eso NADIE TIENE DERECHO A METERSE menos usted ciertamente, si el valor son dos pesos o 5 millones también es asunto de quien quiere o pueda pagarlo y esto no es a costo ni del servicio público ni de los pacientes, hay otras formas de hacerse notar Señor Daza, hacer esta “denuncia” sin argumentos, me parece penoso por no decir patético, sobretodo viniendo de alguien que al parecer sabe algo de medicina.

    • Hola Fabiola,

      El que una terapia no sea un invento del siglo XXI, o que sea “ancestral” no son garantía de que sean reales, seguras o efectivas. Por esa razón es que terapias “ancestrales” como degollar gallinas, tomar mercurio, hacer sangrías y punciones para dejar escapar malos humores, o ideas similares han sido afortudamente descartadas y abandonadas.

      Ahora, su vitriólico comentario es interesate pues pareciera que Ud. es una de las personas que ha desembolsado interesantes sumas de dinero en tal tipo de diplomados, y por ello imagino la tremenda disonancia cognitiva que le produce la sola mención en esta página de que el prana y toda la teoría detrás de el tiene cero evidencia científica.

      ¿O el artículo es equivocado en eso? Bien podría serlo, y siendo así, sería estupendo que Ud., Fabiola, que parece ser más versada en el tema, pueda instruirnos en cuál es la evidencia científica seria, comprobada y fidedigna de que las terapias pránicas funcionan, o incluso siquiera que algo como prana o energías místicas siquiera existen. Puede demostrarnos equivocados publicamente acá mismo, simplemente mostrando algo: evidencia científica y sus fuentes.

      Y solo como aclaración, con evidencia científica no me refiero a simples afirmaciones suyas, o copia&pega de otros sitios o alguna presentación de PowerPoint donde alguna “autoridad” afirme tal cosa o diga que “es científicamente demostrado[TM]”. Con evidencia científica me refiero a publicaciones científicas en Journals y revistas científicas reconocidas que hayan sometido a las terapias pránicas, y a la misma existencia del prana, a análisis serios con muestras aleatorias, con grupos de control, ciegas y que tengan metodologías claras y replicables o sea, RCT+DB, el estándar mínimo requerido para que cualquier terapia de salud merezca siquiera el nombre.

      ¿Conoce Ud. cuáles son esos estudios? ¿Se enseñan a los estudiantes de prana? ¿O solo se les vende una frase de “ancestralmente usado” y “científicamente comprobado” sin ofrecer ninguna evidencia sólida de la realidad del fenómeno o de su efectividad?

      Somos todo oídos.

      Saludos.

      • fabiola merino

        Fácil “tirar la pelota” de esa forma y evadir las respuestas no? fuí muy clara cuando le dije que usted NO TIENE PRUEBAS DE LO QUE DENUNCIA, sobretodo cuando habla de los dineros destinados, siendo que la verdad NO ES ASI , insisto si usted cree que por idear un pastillero es erudito en medicina… Y ESPECÍFICAMENTE EN ESTA MATERIA uff!! ,Señor Daza hay muchos pacientes que han sido tratados con diversas terapias llamadas “alternativas” y evidencias de sus recuperaciones hay en muchos tratados de medicina “alopática” que es aquella en la que se mueve su trabajo, conocimiento del que usted hace tanta ostentación , no soy quien para desmerecer sus estudios , sin embargo si me siento en capacidad de criticar su arrogancia al respecto y su falta de conocimiento lo que lo lleva a comentar desde algo tan superficial como hablar de las platas que se pagan ya que como no tiene argumento médico que rebata los resultados evidentes de las terapias pránicas y otras, sustenta su queja desde hablar que se filtran platas del sistema publico COSA QUE NO ES CIERTA, ya que en el diplomado que usted critica cada uno de los cursantes paga sus estudios desde su propio pecunio, ahora si usted desea saber acerca de la efectividad de las terapias alternativas , le sugiero que se de el tiempo de estudiarlas antes de criticarlas, no seré yo quien haga ese trabajo por USTED, es fácil tirar la piedra y esconder la mano,si usted es tan buen doctor en medicina, tendrá acceso a estudios y referencias acerca de aquello que critica con tanta ligereza y se dará cuenta por si mismo de que quizá por falta de madurez aun mantien el ímpetu irrefrenable de la juventud que lo hace comentar de tan baja manera, no está en mi entrar en una disputa con quien claramente desconoce aquello de lo que mal habla.
        saludos.

        • No se porqué no me extraña que antes de lanzarse en otra diatriba, ni siquiera se percató que yo no soy el Sr. Daza.

          Lo otro que, sinceramente, tampoco me sorprende es que mande a “investigar” a otros:

          […] ahora si usted desea saber acerca de la efectividad de las terapias alternativas , le sugiero que se de el tiempo de estudiarlas antes de criticarlas, no seré yo quien haga ese trabajo por USTED, es fácil tirar la piedra y esconder la mano […]

          Parece que no leyó que el autor del artículo fue a buscar a las bases de datos oficiales de investigación médica estudios con peer review en medios reconocidos relacionados con Prana o con sanación pránica y no encontró nada.

          Yo repetí el mismo ejercicio y puedo confirmar cuantos estudios formales serios hay al respecto:

          NIN-GU-NO.

          Por ello es que le pregunté a Ud. que, dado que se arroga saber de lo que habla, nos indicara cuáles son tales estudios. Y, en vez de responder explicando cuales era tales estudios, se limita a tratar de ignorante a la contraparte sin mostrar siquiera el mínimo esfuerzo de demostrar que Ud. si lo sabe…

          En fin, al menos en algo estoy de acuerdo con Ud.: no vale la pena entrar en una disputa con quien claramente desconoce aquello de lo que habla.

          Hasta luego.

  • 111 quiroz

    Les dejo mi testimonio Exceptico, fui a una terapia de pranavida casi en contra de mi voluntad despues de pasar por varios psicologos tradicionales ^serios^^,… esos que te llenan de pastillas cada vez que vas(por una depresion que me estaba matando).
    Bueno mi ignorancia me hizo ir pensando que eran unos charlatanes por no ser ^tradicionales^^, bueno…bastaron Dos sesiones para que mi vida cambiara y NO necesitara ir NUNCA mas.
    El problema aqui es que a los medicos tradicionales les molesta no poder robarles dinero a la gente con terapias eternas que NO SIRVEN DE NADA. POr ende tratan de desprestigiar.
    No me interesa convencer a nadie, solo entregue una prueba de que son recursos MUY BIEN UTILIZADOS.

  • Pingback: El Poder de la Duda (ep. 6) : El caso Prana – Escépticos (AECH)()

  • FelipeBudinich

    La solución es simple. No se atiendan con medicos de la usach. Y hagaselo saber al administrador de la clínica u hospital.

  • Christopher Fitzpatrick

    Es escandaloso que se ocupen recursos públicos para este tipo de cosas, pero no novedoso. Las universidades como la Chile tienen congresos anuales de terapias alternativas en su facultad, la USACH tiene diplomados de terapias alternativas sin pruebas de su efectividad.. Que esperamos entonces de los egresados de estas escuelas? Que piensan los Decanos de estas facultades?

  • Mono Stian

    Muy buen artículo, felicidades.