El Caso Guarapiranga, abducciones reales según Cristián Contreras Radovic

por | 5 septiembre, 2014
Cristián Contreras Radovic
palpando lo oculto

¿Quién mejor que un doctor en filosofía de la ciencia para convencer a la audiencia televisiva sobre la realidad de una abducción extraterrestre?

El 29 de septiembre de 1988, en las proximidades de la represa Billing, São Paulo, Brasil, fue encontrado el cadáver de un hombre de 53 años, identificado como Joaquim Sebastián Gonçalvez, con una serie de mutilaciones en su cuerpo. Bastó un nombre llamativo y una muerte chocante para encender la mecha de la especulación intencionada y la afirmación infundada de circunstancias extraterrestres.

Habiendo sido el caso desmentido hace años, Cristián Contreras Radovic lo reeditó como no resuelto durante el matinal Mucho Gusto (2013), del canal Mega. Les invitamos a refrescar la memoria.

“Mucho Gusto, Mega, 2013″

El video comienza con una introducción mistérica de la mano de un conocido personaje del periodismo chapucero: Carlos Pérez (o Ratón Pérez, como le dicen sus pares en Mega), quien contínuamente propaga lo paranormal, con ello ganando tribuna y asustando a la gente, incluso en horario infantil. En él, el doctor Contreras afirma, a partir del minuto 14:15, que el famoso caso Guarapiranga es una abducción real y tal vez es la más famosa del mundo. Entre el delirio y el disparate, nos cuenta que:

1ª parte

Contreras revela que la autopsia “demuestra” que a la víctima le habrían succionado los órganos internos con una aspiradora de casi 400 caballos de fuerza, a través de 3 agujeros que le hicieron en el cuerpo (claro, ellos, los ETs) y que, no contentos con ello, le habrían extirpado el recto, junto al saco escrotal. Además, agrega enfáticamente que por la uretra le habrían metido una sonda (impactante, ¿cierto?), pero para dramatizar aún más el asunto, agrega que todo esto se hizo mientras el sujeto estaba vivo, (¡suspenso, por favor!) y que son las conclusiones, nada menos, que de los expertos forenses que estudiaron el caso.

No sé si les pasa también a Uds., pero por motivos que ignoro, de una u otra forma, las abducciones extraterrestres suelen terminar teniendo algo que ver con los genitales del abducido. Es como si, por algún motivo, tras tantos años de viaje, los afligidos extraterrestres indefectiblemente terminan aliviándose con los pobres humanos. Sea como sea, siempre sirve como línea argumental para engordar la parrilla de contenidos de un matinal insulso.

2ª parte

Para darle más credibilidad a este im-pac-tan-te relato, Contreras afirma en el minuto 17:38 que todo esto es validado por la autopsia y los expertos forenses (no vaya Ud. a pensar que esto es chacota). En el minuto 17:56 expresa que, detrás de la oreja del “abducido”, le habrían hecho un cuarto agujero a su ya malograda humanidad, esta vez para sacarle el oído interno, dejando su cerebro intacto (redoble de tambores y caras de estupor de los animadores) y que, a la altura de la mejilla, le hicieron un corte triangular (ellos, los ETs, no se le olvide), y le sacaron los ojos, para finalmente embetunarlo de negro en varias partes de su cuerpo.

Como puede ver, el relato es asombroso, digno de un buen guión de terror gore, que mantiene a los animadores absortos en su prédica delirante, aceptando todo eso como cierto de forma acrítica y complaciente. ¡Imaginen cómo estarán los televidentes! ¿Pero alguno de ellos se preguntó si este relato es real? ¿De dónde diablos sacó el doctor Contreras toda esa información? Pues la respuesta es un rotundo no: ningún animador cuestiona sus dichos, pues en la medida que alguno lo hiciera se revelaría el escaso aporte, en cuanto a evidencias, que el nuevo gurú aporta para respaldar sus afirmaciones.

“En televisión cuestionar o exigir evidencias de lo que se afirma es mal visto, pues si alguien lo hiciera, el show se termina”

Ahora, si éste es, según el doctor Contreras, uno de los mejores casos de abducciones de la historia, cabe preguntarse: ¿qué se sabe realmente de este caso?

La verdad del caso Guarapiranga

El 29 de septiembre de 1988, en las proximidades de la represa Billing, Sao Pablo, Brasil, fue encontrado el cadáver de un hombre de 53 años, identificado como Joaquim Sebastián Gonçalvez, con una serie de mutilaciones en su cuerpo.

La prensa amarillenta de inmediato informó que se trataría de un típico caso de mutilación extraterrestre y así fue informado por numerosos medios investigativos como la Revista UFO de Brasil, la que, en su edición Nº 25 del mes de septiembre de 1993, publicó la nota bajo el sugestivo título: “Caso Guarapiranga: ¿será ésta la temida secuencia de las mutilaciones de animales?”, firmada por la investigadora española radicada en Brasil, Encarnacion Zapata García, quien atribuyó el hecho a causas ufológicas.

Esta conclusión sería explicable por la contaminación cultural que ocurre en el fenómeno de las abducciones y la hipótesis extraterrestre (HET), así como también por la secuencia de las conocidas mutilaciones animales que se venían dando con periodicidad desde la popularización del mítico Chupacabras en la isla de Puerto Rico, y por la paranoica idea de que los ETs estarían realizando periódicamente experimentos con humanos, dado que solo seriamos una “siembra humana”, el ganado de otros seres para fines siniestros; por lo tanto, de la muerte con extracción de órganos y sangre de animales domésticos, a la muerte de humanos con extracción incluida, había un solo paso, y el imaginario popular hizo lo suyo con el caso Guarapiranga, estimulado tanto por la prensa sensacionalista como por los fanáticos investigadores que se adscriben a la HET (Hipótesis Extraterrestre).

Al año siguiente (1994), en la misma revista UFO Nº 32, la autora publica un nuevo artículo titulado: “Caso Guarapiranga: continúan las discusiones”, donde ella reafirmaba la idea de la abducción por extraterrestres con mutilación y muerte, después de haber desarrollado su propia metodología de investigación “científica” a saber:

  • Examinó solo con una lupa las fotografías.
  • Comparó el caso con otros de mutilaciones de animales.
  • Entrevistó a uno que otro testigo del caso.

Fue en base a tal evidencia que concluyó categóricamente que éste sería el primer caso de mutilación humana hecha por extraterrestres, afirmación que se propago rápidamente por los medios de comunicación, como en el caso del periódico de Noticias el 27 de abril de 1997, el Diario Popular del 20 de julio, y la revista Extra de agosto de ese mismo año, simultáneamente con la explosión del tema en Internet, que encendió rápidamente las mentes calenturientas de todos los aficionados a estos temas.

Más de una década después, los investigadores Claudie Covo, Paola Lucherini y Tania da Cunha, revisaron nuevamente el caso, entregando información relevante y esclarecedora que apareció en la edición UFO Nº 80 de julio de 2002, donde la revista se retractó públicamente de las afirmaciones anteriores aparecidas en la edición UFO Nº 25 del 25 de septiembre sobre el caso Guarapiranga, que clasificó de una grave equivocación que nada tenía que ver con temas ufológicos, y como un gran error producto de inmadurez editorial.

Estas nuevas investigaciones concluyeron que la víctima del polémico caso no habría sido muerto por seres de otro mundo ni menos abducido por alienígenas, sino que su caso respondía a elementos más triviales y terrenales, le explico: la víctima era un sujeto reconocido en la zona por su afición al alcohol y padecía de epilepsia, por lo que tomaba un medicamento de nombre Cardenal, que es un antiepiléptico barbitúrico que también se usa como sedante e inductor del sueño. Este medicamento, consumido junto con alcohol, aumenta el riesgo de potenciar los efectos depresivos como lo son el enlentecimiento del sistema cardíaco, depresión respiratoria y pérdida del conocimiento, por lo que la hipótesis de una intoxicación medicamentosa o coma etílico es bastante más parsimoniosa (y creíble) que la abducción extraterrestre.

Si se acepta esta hipótesis terrenal, otros elemento lógicos adquieren mayor protagonismo, como la idea de que ciertos insectos, roedores y aves carroñeras se alimentarán de partes de su cuerpo, situación que consta en el informe del Sargento Guedes del cuerpo de bomberos, informe que se entregó y que se plasma en un documento gráfico de la secretaría de seguridad pública a través del instituto de criminalística.

Imagen 1

Imagen 1: Parte de un documento oficial de la Secretaria de Seguridad Pública, donde se deja constancia de que el Sargento Guedes, del Cuerpo de Bomberos que comandó el equipo de retiro del cuerpo, informa que éste estaba prácticamente desnudo y que sobre el cuerpo había cerca de 20 (veinte) Urubus (aves reconocidamente necrófagas) comiendo el cuerpo.

Los estudios post-mortem comprobaron que el cuerpo tenía más de 24 horas de fallecido, por muerte natural, y que las marcas de su cuerpo respondían al patrón de alimentación de aves de rapiña y roedores. El médico legista constató que Joaquim Sebastián Gonçalvez murió por la acción de animales necrófagos, conclusión que fue a la misma que llegaron los ufólogos que re-investigaron el caso y que fueron publicadas en la revista UFO edición Nº 80 de julio del 2002 para corregir el error cometido en el año 1993 que consignó el caso como ufológico.

Imagen 2

Imagen 3


Imagen 3: Informe original de la autopsia realizada a Joaquim Sebastián Goncalvez, por el instituto médico legal del departamento de la policía científica. Fechado el 26 de diciembre de 1988, en Sao Paulo. Brasil.

Conclusiones

En síntesis, cuando se considera toda la evidencia actualizada del caso Guarapiranga, la hipótesis de una abducción extraterrestre con mutilación y muerte no sólo pierde toda fuerza, sino que queda en evidencia que no tiene sentido considerarla así, incluso cuando otros ufólogos hace ya más de 12 años atrás ya declararon el caso como no-extraterrestre. Entonces, cabe preguntarse ¿por qué Cristian Contreras Radovic, siendo un doctor en filosofía de la ciencia, no se tomó el trabajo de hacer el paso cero de cualquier investigación, esto es, conocer el “estado del arte” de este caso? De haberlo hecho, no debería haber reportado lo que dijo en el programa, pero el hecho de que reporte el caso como una gran demostración de sus propias “teorías ufológicas” muestra cuán débil es la fuerza argumental y poder de investigación del doctor Contreras, demostrando que su trabajo en estas lides no es para nada científico ni se corresponde con su título de doctor en filosofía de la ciencia. Para construir credibilidad debiera diferenciarse más claramente de la mera búsqueda de información sensacionalista en internet representada en joyas como Alienígenas Ancestrales o la Isla Apocalíptica de History Channel, para luego mostrarla en los canales nacionales. No basta figurar y dar credibilidad a estas historias misteriosas aprovechándose de su formación académica.

Enlaces relacionados

  1. Totó, X. T. (2003). «La Televisión la lleva. De Divas, Rostros y Fenómenos». Santiago de Chile: AGUILAR.
  2. Cristián Contreras Radivic, Doctor en Filosofía de la ciencia
  3. Esclarecimiento del Caso Guarapiranga
  4. El periodista Argentino que hizo la investigación del articulo “Esclarecimiento del caso Guarapiranga” 
  5. La resurrección de la ufolgía clásica
  6. La víspera
  7. El debate ufológico es permanente
  8. Archivo de Contingencia Ufológica

Artículos originales sobre el tema