Blasfemia: “Irreverencia hacia lo venerado por una religión”.
En el presente artículo he querido referirme a la acepción de la palabra blasfemia anteriormente señalada. ¿Cómo podemos ser irreverentes hacia lo venerado por una religión?
Hace 15 años atrás, en Chile, lo éramos por querer ver una película llamada “La Última Tentación de Cristo”, prohibida en ese entonces por ofender sentimientos religiosos. Hace 20 años atrás, también en Chile, podíamos serlo por querer ir a un concierto de Iron Maiden. En esa oportunidad, personas ligadas al gobierno de la época, como el asesor en materias religiosas del mismo (léase, lobbista cristiano) Humberto Lagos, se mostraron contrarios a la entrada de la banda al país por promover el satanismo y atentar contra la moral y las buenas costumbres. Además, el Obispo Auxiliar de Valparaíso, Monseñor Javier Prado Aránguiz, envió una carta nada menos que al Ministro del Interior Enrique Correa, solicitándole que el mismo gobierno prohibiera la entrada del grupo de rock a Chile. Finalmente, fueron las presiones sobre los administradores de las locaciones disponibles para realizar el concierto las que surtieron efecto y el evento no pudo realizarse.
































