Una faceta desconocida de Einstein (Eliezer Braun)

“… El determinismo que hasta ahora se ha considerado como la base de las ciencias exactas debe desecharse. Cada avance adicional de nuestro entendimiento de las fórmulas ha mostrado que una interpretación consistente del formalismo de la mecánica cuántica es posible solamente bajo la suposición de un indeterminismo fundamental…”

Max Born y Werner Heisenberg, Congreso Solvey en Bruselas, 1927.

Luis SM

Antes de referirse a este libro es necesario hacer mención a la colección que este compone: “La ciencia para todos”, una serie de libros que el Fondo de Cultura Económica se ha atrevido a publicar para lograr difundir la ciencia más allá de los límites que constituyen los círculos de expertos, el lenguaje especializado y, lo más temido por muchos, las fórmulas, los gráficos y las tablas tan crípticas y complejas para cualquiera que no haya dedicado su vida a crearlas y entenderlas. Es así como la misión que vienen a cumplir estos libros es bastante noble, ya que si al fin y al cabo vivimos a diario en una sociedad moderna donde la ciencia y sus consecuencias han sido primordiales, ¿no merecen todos, literalmente todos, tener al menos nociones básicas sobre lo que nos rodea? Por supuesto que sí, sobre todo si eso que nos rodea es un mundo donde cada mañana aparecen más mentiras y desaparecen más certezas.

Este título en particular es un buen representante de lo que les espera si pueden conseguir cualquiera de la colección. Con  una  edición precisa y concisa, fotos en papel couché, diagramas simples y bien explicados, pies de página explicativos y un formato cómodo, se da paso a la historia de cómo el científico más importante del siglo pasado aportó a la física más allá de sus afamadas Teoría de la Relatividad General y Teoría de la Relatividad Especial. Por medio del relato de los hechos se nombran  y se explican teorías y experimentos de científicos tan renombrados como Young, Schrödinger, Heisenberg, Planck y Bohr, todos los cuales hicieron sus respectivos aportes al nuevo paradigma cuántico al que se estaba dando paso.

Haciendo a cada momento alusión a la genialidad del físico alemán, quien desde lo más simple pudo explicar los aspectos más complejos del Universo, el autor de Una faceta desconocida de Einstein es capaz de llevar al lector en un viaje desde el siglo XVIII hasta la primera mitad del siglo XX, en donde los protagonistas son las mediciones de los calores específicos de los distintos elementos químicos y su razón de ser, las leyes de la termodinámica, la naturaleza dual de la luz y la importancia capital de la teoría cuántica. A pesar de que los nombres de estos temas asusten a primera vista, Braun logra aplacar el miedo y hacer una exposición de ellos con una simpleza que sorprende, contextualizando en cada párrafo y situando los descubrimientos y los inventos de la ciencia en un momento específico e efectivo, ayudándose de imágenes y dibujos que apoyan la lectura y la hacen menos pesada. Un método ideal para quienes siempre han querido saber de estos interesantes temas y nunca se han atrevido a acercarse a ellos.

Y para seguir explorando en lo útil de este grano de arena a la causa de la difusión científica, echemos mano a una de las tantas anécdotas que pueblan el libro, la que a su vez lo engloba por completo. Para el físico danés Niels Bohr, la nueva física cuántica podía explicar todos los fenómenos de la naturaleza de una manera fundamentalmente azarosa, en donde las probabilidades y las estadísticas eran lo único indiscutible; para Einstein, en cambio, la naturaleza debía regirse por alguna especie de determinismo en donde cada caso particular tuviese un comportamiento exclusivo, tal cual sucedía con la física clásica de Newton, la misma que muchos solo deseaban desmerecer después de todas los experimentos decidores que apoyaron la nueva teoría. Pero algo pasaba en la física, y por consiguiente a todo lo que ella intenta dar respuestas fijas; no se sabía si los electrones eran ondas o partículas; no se sabía si al abrir la caja el Gato de Schrödinger estaba vivo o muerto.

Todo esto resultaba paradójico, como se dice en el libro, pues si bien el gestor de la Relatividad fue una pieza fundamental para que la física cuántica se instaurara, él mismo se volcó en contra de su formulación cuando se dio cuenta de las implicancias filosóficas que tenía. ¿Cómo no se iba a poder fijar la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo, según decía Heisenberg? ¿Cómo el mundo iba a ser impredecible y víctima de lo probable y no de lo certero? Einstein no podía ni quería creerlo, por lo que se enfrascó en un arduo debate con Bohr tratando de diseñar contraejemplos experimentales para echar por la borda las conclusiones de esta nueva física, arrojando dardos incluso contra el Principio de incertidumbre de Heisenberg. De manera que las fuertes discusiones entre estos dos grandes físicos dieron paso a una serie de correspondencias que hasta el día de hoy son citadas  y enseñadas para ilustrar la irrupción de este nuevo paradigma cuántico.

Albert Einstein y Niels Bohr, 1930.
Cuando este ir y venir de ideas llegó a su punto cúlmine, Einstein quiso sintetizar su pensamiento, aquello que él creía fervientemente, solo como él sabía hacerlo. Cuando el revuelo ya era famoso fue el momento justo en que Einstein dijo a Borh que “Dios no juega a los dados”, a lo cual este respondió, muy elocuentemente: “Señor Einstein, deje de decirle a Dios lo que tiene que hacer”. En fin, una frase tajante contestada por una más tajante aun, pero igual de decidora, con respecto al momento crucial que se estaba viviendo.

Es así cómo, tan simplemente, este libro mezcla personas reales, provistas de razones y pasiones, con ideas que cambiaron para siempre la manera en que entendemos el mundo. Y esto es importantísimo para que esta colección de ciencia llegue a lograr su objetivo, pues si algo ayuda a que la ciencia sea “para todos” es que se muestre en los libros que pretenden difundirla, con evidencias incontestables, que quienes la han construido son también parte de lo mismo que estamos observando a cada instante.

“Una faceta desconocida de Einstein” (1986 – 1ra ed.)
Fondo de Cultura Económica
ISBN: 9789681668587
Eliezer Braun (1949 - X)
103 páginas
Precio referencial: $5080

(Artículo publicado originalmente en Loqueleimos.com)

Sobre el autor
Luis San Martín Arzola tiene 23 años y es editor. También fundador, administrador y colaborador permanente de la página de reseñas de libros Loqueleimos.com, y un aficionado a la literatura y la astronomía por la sencilla razón de que el Universo tiene también algo de ficción.

2 comentarios:

Daniel dijo...

Muy buena reseña. De hecho, me dieron ganas de leer el libro :-).

Luis Felipe Cabrera Nuñez dijo...

El hecho de que la mecánica cuántica sea capaz de explicar fenómenos asociados a fotones, electrones, quarks, bosones, etc, no significa que la física sea capaz de desarrollar una nueva teoría que explique determinísticamente esos comportamientos cuánticos. La mecánica cuántica es como una caja negra, en donde tengo una entrada, una salida y sólo puedo medir la salida en función de la entrada, una especie de función de transferencia. 



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