¿Cuántas veces hemos escuchado la siguiente aseveración? “Vi un OVNI”. Uno, escéptico, cuestiona la frase.
“Es que no puede haber sido otra cosa. Venía del espacio, se puede mover a la velocidad de la luz, hizo movimientos imposibles para una aeronave común y después desapareció de repente”. El escepticismo se mantiene.
“Los marcianos saben que no deben ser detectados y nos evitan, aunque es claro que nos superan en tecnología”. Uno trata de mantenerse educado...
Esas frases salen a partir de la aseveración de que el observador vio una luz rara, de la cual no tiene explicación. Toda esa descripción y especulación sobre la velocidad, tecnología, intención o nacionalidad de los tripulantes de ese OVNI es, en ese contexto sólo producto de la fantasía e imaginación del observador, ya que no tiene ninguna base real para afirmar tales hechos.
La persona que cuenta la historia afirma que vio una luz rara. Por lo tanto, lo único que puede aseverar es “vi una luz que se comportaba de forma extraña y no tengo explicación para tal fenómeno”. Punto. Ir más allá es caer en suposiciones y especulaciones extraordinarias.



































