El origen de la superstición, el pensamiento mágico y las creencias paranormales

por | 11 julio, 2011

En su mirada siempre extravagante pero generalmente perspicaz sobre la condición humana, el comediante Woody Allen dijo una vez: “No hay duda de que hay un mundo invisible. El problema es ¿Queda muy lejos del centro? ¿Y hasta qué hora está abierto?”1.

De hecho, la mayoría de la gente acepta como un hecho que un mundo invisible de poderes paranormales existe, y todo lo que queda para nosotros es descubrir los detalles de su funcionamiento. La superstición y el pensamiento mágico son el núcleo cognitivo que impulsa la creencia de lo paranormal. Más del 40% de los estadounidenses, por ejemplo, creen en los demonios, fantasmas y la curación espiritual2. La mayoría de los científicos sociales no se molestan en tratar de entender por qué la gente cree en lo paranormal, mientras que muchos psicólogos han caracterizado el pensamiento mágico y supersticioso como un problema para el que no hay una explicación completa3, o como “una clasificación para una explicación residual – un cubo de basura lleno de posibilidades diferentes y extremas que no sabemos, de otro modo, qué hacer con ello”4.

Los escépticos, por supuesto, no han ignorado las supersticiones y creencias mágicas, y hoy en día existen varias revistas internacionales, conferencias regulares, y docenas de excelentes libros que tratan de explicar tanto los fenómenos paranormales, así como entender por qué la gente cree en eso. Las explicaciones van desde los rasgos de personalidad, motivación psicológica, cognición defectuosa, inestabilidad emocional, demográficas e influencias sociales5. Desde el punto de vista puramente científico de la psicología experimental, sin embargo, nuestra comprensión general de esta zona aún no ha sido adecuadamente descrita y explicada. En este trabajo se presenta un nuevo modelo integrativo que explica la superstición, el pensamiento mágico y las creencias paranormales.

La Necesidad de un Modelo Conceptual

Uno de los principales problemas que enfrenta un científico que estudia la superstición, el pensamiento mágico y las creencias paranormales es definir con precisión lo que el campo implica. Hay poco acuerdo sobre cómo estos términos deben ser definidos, en las afueras de simplemente proporcionar ejemplos específicos de cada uno, y no está claro cómo (o si), las construcciones de la “superstición”, “pensamiento mágico”, y las creencias “paranormales (sobrenaturales)” difieren entre sí, o en qué se diferencian de, obviamente, las falsas creencias (por ejemplo, “las ballenas son peces”). En consecuencia, hay una fuerte necesidad de un modelo conceptual que aclare el significado de las creencias mágicas, paranormales, y supersticiosas, y explique por qué la gente racional occidental todavía cree en cosas que parecen tan irracionales. Este estudio ofrece un primer paso en esta dirección. Aquí vamos a ofrecer nuevas propuestas teóricas, que definirán las construcciones y los criterios de prueba para su aplicación. También vamos a analizar si nuestra definición puede ser empíricamente justificada.

Entre las definiciones más influyentes del pensamiento mágico están las leyes de la magia simpática que se ubica en los primeros días de la antropología.6 La ley de contacto sostiene que las cosas que alguna vez han estado en contacto unos con otros, siguen actuando entre sí a una distancia después de que el contacto físico se ha roto. La ley de similares mantiene que la semejanza superficial indica, o causa, semejanza profunda. Durante las últimas dos décadas, los investigadores han llevado a cabo una serie de estudios para abrir caminos, que revelen cómo estas leyes se manifiestan entre los bien educados adultos occidentales.7 Sin embargo, las leyes de la magia simpática no pretenden cubrir todas las creencias supersticiosas, mágicas y paranormales. Además, como los propios investigadores se dan cuenta, la distinción entre las leyes del pensamiento mágico y la realidad – por ejemplo, entre el contacto mágico y la contaminación microbiana, y entre similitud mágica y vacunación – pueden ser sutiles y ambiguas8.

Otros autores han definido las creencias supersticiosas y mágicas más ampliamente como conocimientos falsos (por ejemplo, limitaciones en el procesamiento cognitivo,9 creencias que están escasamente articuladas,10 principios fundados en la ignorancia,11 y como creencias causales que por las normas convencionales son invalidas12).

Simplemente con definir las creencias supersticiosas como erróneas aún nos deja con una pregunta importante: ¿Cómo se diferencian de otras creencias sin fundamento? Hoy la mayoría de los científicos están de acuerdo con la definición de Charles Broad, acerca de lo paranormal como un fenómeno que viola los principios fundamentales y científicos basados en los principios de la naturaleza.13 Usando esto como punto de partida, proponemos que la diferencia clave entre las creencias supersticiosas, mágicas o paranormales, y otro tipo de creencias infundadas, se puede encontrar mediante la aplicación de un concepto a partir de estudios sobre el desarrollo cognitivo de los niños, entendido como “conocimiento básico“.

Conocimiento Básico y Superstición

De acuerdo con los psicólogos del desarrollo, tres tipos de conocimiento determinan en un niño la comprensión del mundo: intuición física, intuición psicológica, y con ciertas reservas, la intuición biológica.14 Parte de este conocimiento se caracteriza como conocimiento básico, es decir, el conocimiento que los niños adquieren sin instrucción, por ejemplo, la comprensión intuitiva de las entidades físicas, biológicas y psicológicas, así como las diferentes formas de procesos en los que estas entidades participan. El conocimiento básico – desarrollado en edad preescolar – proporciona la base para un mayor desarrollo. Se basa en lo que los psicólogos llaman mecanismos especializados de aprendizaje, o módulos, que evolucionaron en respuesta a nuestro ambiente del paleolítico15.

Los estudios de desarrollo muestran que el conocimiento básico de las entidades físicas incluye el entendimiento de que el mundo está compuesto de objetos materiales que tienen volumen y una existencia independiente en el espacio.16 El conocimiento básico de las entidades biológicas representa una adaptación típica de la especie, al problema de la selección de los alimentos y las prevención de enfermedades17. Incluso si las culturas carecen de una comprensión científica de la transmisión de la enfermedad, todavía tienen una comprensión intuitiva de la misma a través de su conocimiento básico18. Del mismo modo, a los 4 años de edad se sabe que los comportamientos anormales no son contagiosas,19 y que pueden discriminar entre sustancias contaminadas y seguras a pesar de falta de evidencia visible.20 El conocimiento base de las entidades psicológicas incluye el entendimiento de que los seres animados son agentes intencionales que tienen una mente. A mediados de los dos años de edad, los niños comprenden que los seres animados pueden corresponder a las acciones y tienen la capacidad para mover y poner en marcha acciones sin una obligación externa.21 Además, los niños pequeños entienden que el contenido de la mente (pensamientos, creencias, deseos, y los símbolos) son inmateriales y mentales, y que no contienen las propiedades que representan.22 Por ejemplo, niños de 3 a 4 años de edad, entienden que el pensamiento de un perro no tiene las propiedades materiales de un perro,23 y que los caminos en un mapa no tiene que ser lo suficientemente amplios para los carros.24

¿Cómo es, entonces, que los niños intuitivamente racionales crecen hasta convertirse en adultos irracionalmente supersticiosos? Una explicación de la superstición es que los conocimientos básicos intuitivos de un niño, sobre entidades físicas, biológicas y psicológicas pueden llegar a ser confundidos unas con otras, y aplicar explicaciones cruzadas. Como consecuencia, las entidades ordinarias y los procesos en el ámbito de las entidades naturales, se convierten en entidades extraordinarias y en procesos integrados a dominios sobrenaturales. Esta fusión lleva a la gente a la conclusión de que los contenidos mentales tienen los atributos de las entidades físicas o animadas, dando lugar a la posibilidad de que un pensamiento pueda tocar los objetos (telequinesis) o moverse por sí mismo (telepatía). Por ejemplo, cuando el contagio y la curación se atribuyen a fenómenos psicológicos, encontramos que la personalidad de Hitler se puede impregnar en su suéter25, y que un curandero puede curar a alguien a distancia mediante la fuerza de sus pensamientos. En este otro mundo, las entidades con buena y mala intención, como los ángeles y los demonios, tienen existencias independientes y funcionan como objetos animados por el movimiento e inician acciones sin una fuerza externa.

En el mundo mágico, las cualidades mentales como “propósito” son atribuidos a fenómenos físicos y biológicos – tal como cuando los bailarines de la lluvia tratan de influir en la atmósfera, o cuando en Las Vegas, los lanzadores de dados del crap tiran los dados suavemente para “engatusar” un número bajo, o vigorosamente para lograr un número alto, basándose la creencia de que pueden hacer un cambio en el entorno físico. También encontramos que el concepto de “fuerza” en la física no profesional, puede ser visto por algunos como una entidad viviente e intencional. Por ejemplo, el feng shui sostiene que la disposición incorrecta de muebles en el hogar puede bloquear una “fuerza vital” que podría hacer una casa susceptible a la delincuencia o el divorcio; y los astrólogos sugieren que los planetas emiten fuerzas vivas que empujan y tiran de los seres humanos de una manera determinada que afecta la personalidad y el bienestar. En el mundo mágico del pensamiento supersticioso, los procesos físicos y biológicos ya no son vistos como no intencionales, como si lo son en el mundo del conocimiento básico de los niños. En su lugar, se consideran que tienen un propósito que se dirige hacia objetivos específicos- metas que pueden ser influenciadas por afirmaciones no físicas de agentes externos26.

Definiendo las creencias supersticiosas, mágicas y paranormales

Con base en esta investigación sobre el conocimiento básico, definimos las creencias supersticiosas, mágicas y paranormales como explicaciones erróneas en la que los atributos principales de las entidades mentales, físicas y biológicas, y los procesos, se confunden entre sí. Por supuesto, no todas las supersticiones son explicaciones erróneas. Por ejemplo, muchos adultos se refieren a la fuerza física como una sustancia material, que de hecho no es.27 Lo que diferencia a otras reclamaciones erróneas de las supersticiones, es que en las supersticiones, las explicaciones erróneas siempre incluyen una confusión del conocimiento básico. Además, las explicaciones erradas pueden ser percibidas como supersticiones sólo en la medida en que las explicaciones se creen como literalmente ciertas. Así, las expresiones, metafóricas y alegóricas que deliberadamente confunden las propiedades no son supersticiones (por ejemplo, “Una memoria que funcione bien es una mina de oro”).

Mientras que los niños en edad preescolar comprenden una cantidad sorprendente de fenómenos físicos, biológicos y psicológicos, en un principio ellos hacen la misma explicación errada que se puede encontrar en las supersticiones.28 Sin embargo, equiparando las supersticiones de adultos con las ideas equivocadas de los niños pequeños, no implica que las personas supersticiosas están cognitivamente a nivel de los niños. La definición debe ser entendida a través del principio básico de las teorías de proceso dual, que la gente tiene dos modos de procesar la información – la intuición y la lógica – las cuales se basan en diferentes bases de datos y operan con diferentes reglas.29 De acuerdo con las teorías de proceso dual, los niños maduran los procesos analíticos y el conocimiento racional sin sustituir los procesos intuitivos y los contenidos. Más bien, ambos tipos de procesos y el conocimiento existen, y se desarrollan durante toda la vida, y por lo tanto dos creencias conflictivas pueden coexistir en la mente de un adulto, una racional y justificable (por ejemplo, “La muerte es el final”), la otra operando mas automáticamente y siendo más resistente a los argumentos lógicos (por ejemplo, “El alma sigue existiendo aunque el cuerpo pueda morir”)

Probando la Hipótesis

Para investigar si nuestra nueva conceptualización era cierta, planteamos la hipótesis de que, en comparación a las personas escépticas, las personas supersticiosas deberían más a menudo asignar atributos mentales a las entidades físicas y biológicas, y atributos materiales a entidades mentales, además de confundir los procesos intencionales con los procesos no-intencionales. También planteamos la hipótesis de que los distintos tipos de creencias supersticiosas, mágicas, y paranormales están igualmente relacionadas con confusiones ontológicas que están, a su vez, afirmativamente relacionadas con una tendencia a confiar en el pensamiento intuitivo. Finalmente, esperamos que las confusiones ontológicas y el pensamiento intuitivo se correlacione mayormente a las supersticiones, las creencias mágicas y paranormales, que a las dos otras correlaciones que han sido repetidamente sugeridas para tener en cuenta las creencias (escaso pensamiento racional y la inestabilidad emocional).

Figuras 1–3
Figuras 1-3

Para poner a prueba nuestra hipótesis, 239 voluntarios finlandeses participaron en el estudio (reclutados de una población mayor de 3.261 personas que participaron en un estudio sobre la superstición el año anterior): 96 mujeres y 27 hombres escépticos se compararon con 88 mujeres y 28 hombres supersticiosos. Enviamos una invitación a aquellos cuya puntuación global de superstición se encontraba entre la parte superior o inferior al 10% de su género. (Los grupos fueron balanceados por sexo ya que en las mujeres del estudio anterior (M = 2.16) tuvieron una mayor puntuación de superstición que los hombres (M = 1.94), una diferencia significativa en el nivel de 001. Su rango de edad fue de 16-47 con una media de 24,2 años. La gran mayoría (94%) eran estudiantes de tiempo completo que representaban una amplia variedad de disciplinas, incluyendo ciencias naturales, de comportamiento, médicas y sociales, además de tecnología, negocios, comercio y servicios.30

Para poner a prueba nuestra hipótesis sobre confusiones ontológicas, construimos una medida basada en una desarrollada por Chi y sus asociados31. Primero, examinamos las concepciones de los participantes acerca de las propiedades de diferentes entidades ontológicas, mediante 34 declaraciones en que los atributos de una categoría ontológica fueron asignados a otra. A los participantes se les preguntó si entendían las declaraciones como metafóricas o como literalmente ciertas (1 = solo metafóricamente, 5 = solo literalmente). (Figuras 1-3).

En 16 de las declaraciones, las entidades materiales (objetos, líquidos, sólidos,plantas), sostuvieron atributos mentales (por ejemplo, creencias, deseos, bondad). Por ejemplo: “Los muebles viejos recuerdan cosas del pasado” y “Cuando el verano es cálido, las flores quieren florecer.” Estos elementos midieron la tendencia a mentalizar lo material. Diez de las declaraciones evaluadas materializaron lo mental. Describieron fenómenos mentales, tales como un pensamiento o una mente humana diciendo que tenían atributos de la materia física, como el volumen, o la capacidad de afectar a un objeto material mediante el tacto. Por ejemplo: “La mente humana vive después de que la persona ha muerto”. Seis declaraciones evaluadas biologizaron lo mental. Describieron fenómenos mentales (pensamiento, mente humana) diciendo que tienen los atributos de entidades biológicas (por ejemplo: está viviendo, puede estar contaminada). Por ejemplo: “Un mal pensamiento, literalmente, puede contaminar una entidad.” Para la comparación, también hubo ocho declaraciones totalmente metafóricas. (Por ejemplo: “Un viento lamentoso es una flauta”) y cuatro declaraciones plenamente literales (por ejemplo, “El agua corriente es fluida”).

La confusión entre los eventos intencionales y no intencionales fue analizada dándole a los participantes, descripciones acerca de 18 eventos no intencionales que conducen a resultados de relevancia personal, y preguntando si vieron propósito en el caso (1 = el evento contó con ningún propósito, 5 = el evento claramente tenía un propósito). Las 18 declaraciones incluyan tres tipos de eventos no intencionales. Seis de los eventos fueron al azar (por ejemplo, repartir las cartas en un juego de mesa), seis eran artificiales (por ejemplo, un error del servidor), y seis fueron eventos naturales (por ejemplo, niebla). En cada serie de seis eventos, positivo, negativo, y neutral, los resultados fueron descritos.

Figuras 4-6
Figuras 4-6

Los resultados positivos y negativos derivaron de la “Life Experience Survey”.32 Un ejemplo de declaración de un evento al azar con un resultado negativo es: “Cuando juegas cartas y te tocan solo los tréboles y picas, y por lo tanto incurres en una gran desventaja. ¿Recibiste esas cartas para un propósito?” Un ejemplo de declaración de un evento artificial con un resultado positivo incluye:” Sus frenos fallan, causando daños al coche de un desconocido. Usted termina casándose con el desconocido. ¿Los frenos fallan para una finalidad?” Un ejemplo de declaración de fenómenos naturales con un resultado neutro es:” Un rayo golpea un gran árbol en su jardín, pero no causa otros daños. ¿El rayo tiene un propósito?” En comparación, hubo también cuatro declaraciones, que describen eventos intencionales (por ejemplo, un beso, correr una carrera, intimidación) con resultados positivos, neutrales y negativos (por ejemplo, el comienzo de una relación romántica, capacidad de trabajo reducida).

El nivel de creencia en lo paranormal por participante, se había medido en un estudio anterior a través de la “Revised Paranormal Belief Scale (RPBS)”33, que era una versión ligeramente revisada de la medida más utilizada sobre creencias supersticiosas, mágicas, paranormales y religiosas.34 Debido a que los elementos de la RPBS sólo cubren algunos aspectos de la superstición y las creencias mágicas, se complementó con una serie de elementos para cubrir un amplio espectro de creencias. Los 55 temas se midieron en una escala de calificación de cinco puntos (1 = muy en desacuerdo, 5 = muy de acuerdo), e incluyo entidades, como las brujas, formas extraordinarias de vida y vida extraterrestre (por ejemplo, “Los fantasmas existen”), el poder psi , tales como la telepatía, el espiritismo, la precognición, y psicokinesis (por ejemplo, “los pensamientos de una persona pueden influir en el movimiento de un objeto físico”), las creencias religiosas (por ejemplo, “Yo creo en Dios”), suerte, rituales y amuletos (por ejemplo “una pieza específica de la joyería, trae buena suerte”), la astrología (por ejemplo, “La posición de los astros en el momento del nacimiento influye en la personalidad”), el feng shui (por ejemplo, “El inmobiliario de acuerdo a los principios del feng shui equilibra el entorno y por lo tanto, afecta la salud y el éxito de una manera positiva”). Por último, para medir la superstición en general, se uso una puntuación media de todos los elementos.

El pensamiento analítico e intuitivo fue evaluado mediante el Rational-Experiential Inventory (REI), que consta de dos escalas de 20 puntos (1 = totalmente en desacuerdo, 5 = totalmente de acuerdo).35 La subescala de racionalidad de la REI evalúa el grado en que un individuo emplea el pensamiento racional, analítico, esforzado, libre de sentimientos, y lógico (por ejemplo, “Yo por lo general tengo razones claras y explicativas de mis decisiones”). La subescala de la REI evalúa el grado en que una persona emplea pensamiento automático, preconsciente, holístico, no verbal, y asociacionista (por ejemplo, “Creo en confiar en mis corazonadas”).

Figuras 7–9
Figuras 7-9

La inestabilidad emocional se midió con la subescala de neuroticismo de la versión finlandesa del “NEO Five-Factor Inventory”, también conocido como los “Big Five”.36 La subescala consta de 48 elementos de cinco puntos (1 = muy en desacuerdo, 5 = muy de acuerdo) que miden la ansiedad, la depresión, la auto-conciencia, la vulnerabilidad, la impulsividad y la hostilidad.

Resultados del Estudio

Como era de esperar sobre la base de nuestra hipótesis, existen diferencias ontológicas en la creencia entre los creyentes y los escépticos de la muestra: los creyentes mentalizaron más lo material que los escépticos (Figura 1),37 los creyentes materializaron lo mental más que los escépticos (Figura 2),38 y también los creyentes biologizaron mas lo mental que los escépticos (Figura 3).39 Por el contrario, los creyentes no difieren de los escépticos cuando se evaluó la verdad de los enunciados puramente literales o las declaraciones puramente metafóricas.

Además, los creyentes también asignaron más propósito a los eventos naturales que los escépticos (Figura 4),40 más propósito a los acontecimientos artificiales que los escépticos (Figura 5)41, y más propósito a los eventos aleatorios que los escépticos (Figura 6).42 Por el contrario, determinando que eventos intencionales tenían propósito, fue reconocido en el mismo grado tanto por los creyentes y los escépticos.

Los resultados también mostraron que los creyentes se basaron más en el pensamiento intuitivo que los escépticos (Figura 7)43, pero menos en el pensamiento analítico de los escépticos (Figura 8).44 Y los creyentes estaban emocionalmente menos estables que los escépticos (Figura 9)45. No hubo diferencias de género entre los grupos.

¿Qué significan los resultados?

En el pasado, los científicos han tratado a las creencias en la superstición, la magia y lo paranormal como dos fenómenos distintos e interrelacionados, y no han sido coherentes en la definición de estos conceptos. Nuestro objetivo en este estudio fue presentar un marco conceptual unificado donde los conceptos fuesen diferenciados de otras creencias infundadas, y definido de forma idéntica como una confusión ontológica entre los atributos principales de las entidades mentales, físicas y biológicas y los procesos. Además, se examinó si las personas supersticiosas confunden los atributos de las categorías ontológicas, como sugiere la definición.

Los resultados apoyan nuestra hipótesis. En comparación con los escépticos, los creyentes supersticiosos asignaron más atributos físicos y biológicos a los fenómenos mentales. Significativamente más que los escépticos, los creyentes mantenían nociones tales como una mente que físicamente puede afectar a los objetos, y que un mal pensamiento, literalmente puede contaminar una entidad real. Las personas supersticiosas también asignaron más atributos mentales al agua, muebles, piedras y otros objetos materiales que los escépticos, y aceptaron que las entidades como estas pueden – literalmente, no sólo metafóricamente – tener propiedades psicológicas como el deseo, el conocimiento, o un alma. En particular, las personas supersticiosas vieron fenómenos naturales, al azar y artificiales (es decir, no intencionales) como la niebla o una falla en la computadora, como si tuvieran un propósito cuando los procesos que condujeron a episodios que llegaron a tener un resultado personalmente relevante, tal como un matrimonio. Los creyentes no lo hicieron, sin embargo, difieren de los escépticos cuando se evaluó la verdad real de los enunciados puramente literales o puramente metafóricos, o la intencionalidad de los actos verdaderamente intencionales como besar. Los resultados también mostraron que las diversas manifestaciones de las creencias en los fenómenos tales como la astrología, feng shui, y la percepción extrasensorial (ESP) fueron asociadas a confusiones ontológicas y con un alto grado de pensamiento intuitivo, además – aunque sea sólo ligeramente- con un bajo pensamiento analítico, e inestabilidad emocional. Estos resultados apoyan el argumento de que las supersticiones y otras creencias paranormales se derivan del sistema intuitivo y no de un fallo del sistema analítico, y están en consonancia con las conclusiones anteriores de que las personas que confían más en el pensamiento intuitivo tienen más supersticiones que otras.46 En resumen, nuestros resultados están en línea con la teoría de que las confusiones ontológicas definen las propiedades de las creencias supersticiosas, mágicas, y paranormales.

Además, nuestra nueva definición de la superstición como una categoría errónea del conocimiento básico, nos permite identificar cómo las supersticiones se distinguen de otras creencias sin fundamento. En consecuencia, muchas creencias que han sido previamente consideradas como paranormales, mágicas o supersticiosas, simplemente son creencias sin fundamento, no supersticiones. Estas incluyen, por ejemplo, la creencia en la grafología o los biorritmos. Del mismo modo, las creencias obedecen las “leyes de contacto” y “similitud”, aquí considerada como superstición sólo en la medida en que la idea de contacto se extienda más allá del ámbito biológico, y la “similitud” se usa para sacar conclusiones sobre las entidades de diferentes ámbitos ontológicos. Así, la repugnancia hacia un pedazo de ropa usada por una persona enferma no es una superstición, mientras que la repugnancia hacia la ropa usada por Hitler si lo es. Del mismo modo, el razonamiento de que las ballenas son peces debido a la similar apariencia y hábitat, es simplemente una creencia falsa, mientras que la creencia de que las agujas pegadas a una muñeca causa dolor en la persona que la muñeca representa, si es una superstición.

La confusión del conocimiento básico es el denominador común de una amplia gama de supersticiones, creencias mágicas y paranormales, que van desde el animismo primitivo al moderno feng shui, y desde las creencias de los niños que la luna es un ser animado, a las creencias de los adultos educados en la astrología. Es nuestra esperanza que esta nueva conceptualización permitirá a los investigadores hacer declaraciones teóricas más elaboradas sobre la superstición. Por ejemplo, una teoría sostiene que las supersticiones son una forma de búsqueda de la gente para explicar las causas, y organizar el mundo de una manera significativa y consistente para imponer orden y la previsibilidad en él. Sin embargo, debido a las mismas razones también se aplican a numerosas otras actividades, como la ciencia, el poder explicativo de estos enunciados sobre la superstición ha sido débil.

El presente estudio sugiere que los estudios futuros acerca de la superstición -y las teorías para explicarla- podrían beneficiarse de abordar el pensamiento intuitivo y su base de conocimientos. Los esfuerzos posteriores pueden proporcionar indicaciones más poderosas, que el conocimiento de las personas supersticiosas sobre el mundo es inexacto en sus principios, así como concepciones intuitivas subdesarrolladas sobre los fenómenos psicológicos, biológicos y físicos han conservado su poder y co-existen con el conocimiento racional adquirido después.

Además, las investigaciones futuras podrían tratar de analizar si las supersticiones se pueden entender en términos de una esencia común. Por ejemplo, los niños clasifican a los miembros en categorías basadas en sus esencias (por ejemplo, los perros y los gatos están en la misma categoría: animal; juguetes y los perros están en categorías diferentes).48 Del mismo modo, los antropólogos han sugerido que un tema central en las versátiles creencias mágicas se encuentra entre el pueblo de Hua en Nueva Guinea, es la esencia vital que ellos llaman “nu”.49 Esta esencia común es paralela a la opinión de que en las supersticiones, normalmente existe un cosmos interconectado, una relación fundamental entre una parte y el todo en uno, por ejemplo, los seres humanos individuales están conectados con el universo, y un solo evento está relacionado con el futuro.50 Por lo tanto, sugerimos que la confusión entre las propiedades fundamentales de las categorías ontológicas implica una noción de una esencia común entre las categorías, y esto lleva a pensar en términos de conexiones y totalidades indivisibles. Esta confusión principal es la que creemos conduce a la creencia en la superstición, la magia, y lo paranormal.

Agradecimientos: Agradecemos a Tarmo Toikkanen y Saher Marieke por la asistencia. Este estudio fue apoyado por una beca de la Academia de Finlandia (200828).

Sobre los Autores:

  • Dr. Marjaana Lindeman es investigadora, conferencista, y subjefe del Departamento de Psicología en la Universidad de Helsinki, Finlandia. Sus intereses de investigación y docencia se centran en el pensamiento científico y cotidiano, y en especial sobre la psicología de la creencia en fenómenos paranormales.
  • Kia Aarnio está terminando su tesis de doctorado en el Departamento de Psicología en la Universidad de Helsinki. Su disertación se ocupará de las cuestiones sobre el pensamiento supersticioso (mágico, paranormal) y sus relaciones con la religiosidad, la educación y el procesamiento de la información.

Publicación original de la metodología del estudio:Superstitious, magical, and paranormal beliefs: An integrative model

Ver referencias

Daniel Norero
www.chileskeptic.cl

Sobre el artículo
Artículo publicado originalmente en ChileSkeptic