El Fraude de la Pulsera Biolectik

por | 8 enero, 2011

Con fecha 03 de enero de 2011, a través de un inserto publicado en la página 36 del diario Las Últimas Noticias, los sres. Marko Zaror, Director Comercial de la empresa Biolectik Chile, y Mauricio Paredes, su Representante Legal, defienden las presuntas propiedades de su pulsera iónica comercializada en Chile y pretenden desmarcar su producto de otras pulseras sutilmente similares con las que compiten, en reacción a la cobertura mediática que tuvo días antes un fallo judicial australiano desfavorable hacia la pulsera Power Balance. En este, ante una demanda por publicidad engañosa por parte de consumidores australianos, se obligó a Power Balance en Australia a que declarara públicamente la inefectividad de su producto, la ausencia de estudios científicos serios que avalen su efectividad y a reembolsar el valor de su pulsera a aquellos clientes que así lo solicitasen.

En diversas entrevistas en medios de comunicación chilenos, Marko Zaror realizó diversas afirmaciones referentes a las bondades de su producto, dentro de las que podemos encontrar: “proporciona una mezcla de minerales que, combinados, mejoran el biocampo magnético y el Chi (energía interna) del ser humano”. El Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) interpuso una demanda por publicidad engañosa contra los comercializadores de las pulseras Biolectik, Power Balance, Vitazen e Ion Power por publicitar presuntos beneficios para la salud sin presentar evidencia que los respalde.

Revisando el sitio web de la Empresa (el cual redirige a www.biolectik.com), no se presenta estudio científico alguno ni estudio clínico alguno que entregue evidencia significativa que avale sus postulados, sosteniendo su eficacia meramente sobre una colección sesgada de testimonios personales anecdóticos en condiciones no controladas por parte de personajes de la farándula criolla. Esta ausencia de evidencia, en conjunto con su referencia al Chi, aquella energía metafísica de cuya existencia no hay evidencia científica, y al biocampo magnético, aquel supuesto campo de energía que rodease y penetrase al cuerpo, de cuya existencia tampoco hay evidencia científica, ya hacen calificar la argumentación subyacente a su producto como pseudocientífica.


Cabe discernir que hay dos entredichos distintos. Por una parte, está la confirmación o refutación respecto de la efectiva emisión de iones, cuyo detalle concierne más a la demanda presentada por el SERNAC. Por otra parte, siendo esto lo que más nos preocupa, independientemente de tales iones, emergen legítimas dudas respecto de su infundada efectividad y cómo se indujo al público a creerla.

El inserto en cuestión presenta un argumento falaz, informalmente conocido como falacia del espantapájaros, que tiende a confundir al consumidor inquieto por su salud, por cuanto insiste y reafirma la existencia de iones negativos en sus pulseras, siendo que las dudas que los consumidores puedan tener sobre su producto trascienden el hecho de si emite o no emite iones, ya que lo que importa es si entrega o no entrega los beneficios publicitados, siendo secundario si tales beneficios provienen de aquellos iones o de algún ladrillo.

Sea o no sea que haya diferencia entre Biolectik y las otras pulseras, habiendo o no habiendo iones, el criterio de comparación entre ellas ha de ser si funcionan o no funcionan y cuáles lo hacen respecto de aquellas que no. A la luz de la ausencia de evidencia científica que avale su funcionamiento, puede razonablemente asumirse que todas estas pulseras son equivalentemente inútiles respecto a sus proclamaciones de salud hasta que alguna demuestre efectivamente su funcionalidad.

En su momento, la Asociación Escéptica de Chile, AECH, manifestó que se estaba engañando a la gente con un pedazo de plástico pintado y estaban siendo vulneradas las normas sobre protección de los derechos de los consumidores en una serie de puntos, tales como los que se indican en el artículo 3 de la ley Nº 19.496, pues es un derecho básico del consumidor el tener acceso a información veraz y oportuna sobre los bienes y servicios ofrecidos y otras características relevantes de los mismos. En su artículo 28, también establece que cometen infracción a las disposiciones de esta ley quienes, a sabiendas o debiendo saber, a través de cualquier tipo de mensaje publicitario, induzcan a error o engaño respecto de la idoneidad del servicio para los fines que éste pretende satisfacer y que esta supuesta efectividad haya sido atribuida en forma explícita por el anunciante.

La empresa Biolectik, así como aquellas detrás de los productos homólogos Power Balance, Vitazen e Ion Power, han recurrido a diversos artilugios para vender su pomada en Chile, sistematizando procesos para lucrar con la credulidad e ignorancia de las personas, creando una mega campaña comercial rayante con la estafa, generado alianzas para promocionar un cuento y atrapar los bolsillos de consumidores acríticos o desinformados.

Algunos de los argumentos pseudocientíficos de los que se han valido como herramienta para la farsa son:

• Biolectik: “Es una pulsera que proporciona una mezcla de minerales que, combinados y en contacto con la piel, mejoran el biocampo y el Chi”.
• Power Balance: “Contienen Frecuencias que restauran y optimizan el equilibrio electromagnético del cuerpo, mejorando la función cerebral y respuesta muscular, incrementando el balance, resistencia, flexibilidad y bienestar general”.
• Vitazen: “Genera un efecto en los usuarios producidos por una gama de frecuencias que se hallan en la naturaleza, reaccionando positivamente en el campo de energía del cuerpo”.
• Ion Power: “Es una pulsera Holográfica que incorpora elementos desarrollados para trabajar directamente con el campo natural de energía del cuerpo, tratados mediante procedimientos de alta tecnología que ayudan a nuestro cuerpo a dirigir los complejos mecanismo de los que se compone”.

El inquieto investigador podrá constatar que estos conceptos son adaptaciones de concepciones parapsicológicas orientales de dudosísima comprobación, entremezcladas con retórica New Age. También descubrirá que todos estos amuletos del siglo XXI se fabrican en China por una bajísima fracción del precio de venta a público, cerrando un negocio redondo, tan redondo que hay suficiente torta para repartir tajadas entre Cencosud (París), Ripley, Farmacias Cruz Verde y la reciente Biolectik. En síntesis, tenemos un canal de televisión (Megavisión) y varios holdings con un gran objetivo común: enriquecerse a costa de la ignorancia y credulidad de los chilenos, sin presentar evidencia científica que avale sus productos, sino que centrándose solamente en la falacia del testimonio personal como verdad indiscutible.

Si sus pulseras tuvieran las propiedades que publicitan, ¡¿cuál sería el problema con demostrarlo?! ¿Les interesa hacerlo? ¿Con estudios científicos bien hechos? El asunto es un simple negocio más y conocen las reglas de comportamiento de los consumidores que, al ver a grandes deportistas usándolas y dando emotivo testimonio de su efectividad, van a ir corriendo a sus tiendas a botar su dinero comprando efecto placebo. Más allá de su precio, incluso en el caso de que tal pulsera se regalase, subsiste el engaño respecto de sus propiedades, induciendo a su usuario a tomar decisiones de salud en base a información falaz.

La gran farsa ha sido revelada. Power Balance, la pulsera que encabeza el negocio, ha sido investigada por fraude en España y obligada en Australia a desdecirse e indemnizar a los consumidores estafados. Señores Biolectik, ¿por qué siguen defendiendo lo indefendible?.

Crystian Sánchez y Luchostein