A educación revuelta, ganancia de universidades

por | 13 Enero, 2011

Estudiante postulante, mantente alerta ante la publicidad con la que universidades e institutos están intentando convencerte de estudiar con ellos. Acabas de egresar de Educación Media, celebraste tu 4º Medio, rendiste la PSU, pero ¿estás al tanto de la calidad que te ofrecen? ¿Cómo podrías saberlo? ¿Eres un consumidor informado?

Sin pretender decirte qué ni dónde estudiar, compartiré contigo un poco de escepticismo respecto de lo que ofrecen para que puedas contar con algunos elementos de juicio mínimos para al menos escapar de las garras de los peores mercenarios educacionales que depredan a ilusionados estudiantes como tú. Dedicar unos minutos a leer este artículo te puede ahorrar mucho tiempo y plata.

Obsérvate en su publicidad

La oferta universitaria es un producto masivo que se ofrece masivamente. Ellos lo saben. Mira su publicidad, ¿qué observas?:

  • Lindas caras de jovencitos y jovencitas, atractivos, saben que te gustaría ser como ellos.
  • Amplias sonrisas blancas, con todos los dientes derechos, buscando inspirarte confianza.
  • Música con sentido de urgencia, como de película de acción cuando los buenos están a punto de ganarle a los malos. Quedan pocos cupos y hay muchos postulantes, estás bajo stress y tienes que elegir pronto, antes que se agote.
  • Vistas de edificios en perspectiva ascendente. No es que los edificios no se puedan mirar hacia arriba, pero la imagen se puede aprovechar para dar una sensación de grandeza, de llegar alto, de figurar una meta difícil de alcanzar.
  • Estereotipos de profesionales, con atractivos(as) modelos disfrazados de terno o delantal, con un cartón enmarcado en la muralla de fondo y un juego de enfoque.
  • Orientada “a ti”, a “los como tú”. Si ya casi son tu familia. Debes suponer que ellos sí te comprenden y están contigo, aunque ni te conozcan.
  • Colores e iconografía que hablan, desde un sobrio conservadurismo cargado de religión hasta la consagración de la parranda. Ves un logo de agua recargado de simbolismos, evocando garantías y responsabilidad. ¿Te has fijado en las boletas cuando han sido timbradas por el Servicio de Impuestos Internos?
  • Orientan la estética de acuerdo al nicho socioeconómico de su interés. ¿Te reconoces a ti en ella? No les interesa cualquier público:
    • Razgos físicos seleccionados con pinzas. ¿Jovencita de pelo, tez y ojos claros o varón de tez aceitunada y pelo negro? ¿Largo o corto? ¿Eres pokemón o peloláis?
    • Tenidas de ropa estereotipadas. ¿Largos chalecos de lana o camisa a cuadros? ¿Te fijaste en el modelo de aquella cartera o de sus botas?

Ellos sí saben qué quieren que tú quieras. Conocen tu perfil, lo han estudiado por años y cada elemento de su publicidad ha sido elegido con pinzas para hacerte sentir identificado con su marca, su imagen, su ilusión… ¿tu propia ilusión? ¿Ilusión de qué?

Sincérate ante tus propias expectativas

Si no sabes qué buscas, bien te conformarás con cualquier otra cosa. Ellos lo saben. ¿Qué esperas de tu educación?

En Chile, la mayoría de los universitarios son hijos de padres de clase media que no fueron universitarios. Tus padres te podrán amar profundamente, pero no cachan mucho más que tú respecto de dónde es mejor estudiar. En la mayor parte de los casos, no han hecho más que tragar tanta publicidad televisiva como tú, sin poseer elementos de juicio relevantes para diferenciar a una institución de otra. ¿Acaso le pedirías a un dentista que repare el motor de tu automóvil? Nuestras universidades han aprendido a parasitar de la ignorancia que tu entorno familiar tiene sobre el tema.

Cargas con un peso social y familiar que no elegiste. Permíteme que te refresque un poco la memoria con algunas frases: “El primer universitario de la familia“, “serás un excelente doctor/abogado/ingeniero/arquitecto, así como su padre“, “seguirás los pasos de su abuelo“, “así serás alguien en la vida“, “ahora sí vas a ganar plata“, “estudiarás en la misma universidad que su tío“, “serás un profesional exitoso“, “harás tan feliz a sus padres“, “estudiar arte es de maricones“. Recuérdame alguna que haya olvidado mencionarte.

¿Qué vas  a estudiar? Es tu futuro, no el de ellos. Reitero la pregunta: ¿cuáles son tus espectativas? ¿Tener “éxito en la vida“? ¿Ser “alguien en la vida“? ¡Por favor, ¿qué diablos es eso?! Espántate cada vez que escuches esa palabrita “éxito” (repite: “éeexitooo”) y esa otra que suele decirse con volumen alto: “alguien” (repite: “aaalguieeennn”). Suelen usarlas para manipularte e inducirte expectativas ajenas.

El principal nicho socioeconómico de la publicidad educacional es la clase media “emergente”. Los pobres ya están jodidos igual; lástima que no te guste leerlo, pero lisa y llanamente casi ninguno puede pagar. Los ricos ya están arreglados; sí, aunque tú estudies más, pertenecen a otra red social que preserva su situación. Si te va mal, caes en la pobreza y estás dispuesto a esforzarte para “surgir“, ganar plata y subir en el escalafón socioeconómico con tus propias garras (¿ya dije “éxito“?). Tienes una necesidad, legítima o no, propia o inducida, tienen interés monetario en ti y te venden una supuesta solución: una carrera universitaria (repite: “universitaaariaaa”).

¿Y qué hay de tu realización? Tus metas las defines tú. Algunas las cumplirás en mayor o en menor medida, otras quizás no. Evalúa qué tan sensatas son tus metas. Para estar más satisfecho, no siempre hay que tener más; también sirve desear menos. Desea lo que quieras, pero sincérate con los costos para cumplir tus deseos: costos económicos, emocionales, afectivos, sociales. ¿Eres tú el que desea lo que deseas o estás haciendo eco de lo que otros desean que desees? ¿Reconoces a esos otros? ¿Dijiste padres y universidades? Permanece atento a tus prioridades, pues el costo de tus deseos lo pagas . La víctima de tu propio exitismo eres tú. ¿A quién buscas complacer? ¿Consideraste la posibilidad de que ni siquiera desees de corazón estudiar?

Evaluación del Proyecto: El costo de estudiar y su riesgo

Al estudiar una carrera, dedicarás años de tu vida, específicamente de tu juventud, y un montón de millones. Estos millones te los podrán regalar tus padres o, si no, tú mismo… a crédito y con intereses, por varios años más, cuota a cuota, mes a mes. Para cuando egreses de su institución, te pintan una ilusión de riqueza y prosperidad. Todos necesitamos consumir para satisfacer nuestras necesidades; el consumo hay que financiarlo y ellos lo saben. ¿Lo sabes tú? Entonces dime cuánto cuesta, dame tu cifra. Sigo esperando a que la calcules.

Según tu propio ecualizador de realización personal, tu bienestar material puede tener mayor o menor preponderancia respecto de otros aspectos que tu profesión te permita desarrollar. Ojalá te sobre dinero, soñar es gratis, pero lo más probable es que no sea así, por lo que tienes la necesidad de evaluar el retorno de tal inversión. ¿Llegarás a fin de mes? ¿Qué tan holgado? ¿Te alcanzará “para lo demás“? ¿Qué tan “demás“? ¿Cuáles son los “demases” de tu vida? Escribe tu lista.

Así como tú, miles más entrarán a estudiar lo mismo, año a año, hasta que egreses y te enfrentes al mercado laboral. Te tocará competir por un empleo y la realidad te pasará la cuenta por las falsas expectativas que te hayas creado en base a la publicidad universitaria. Allá donde otro consiga aquel puesto de tu interés, tú no lo conseguirás.

A lo mejor no eres experto en iPhone, pero te suscitaría suspicacia si alguien te vendiese un aiFoun. Del mismo modo, hay universidades y uniberzidadez. Lamentablemente, las carreras tienen nombres muy similares. La ingeniería se llama ingeniería en todos lados, aunque varias te venden yngenyeríaaa (vale lo mismo para las demás karreraz). ¿Sabías que tu nivel de empleabilidad depende de la uniberzidad de la que egreses? ¡Y tu sueldo también! ¿En cuánto tiempo recuperarás el tiempo y dinero invertidos, alcanzándote además para sobrevivir? No olvides los intereses del crédito, el IPC de tu deuda en UF y el costo de oportunidad. ¿Cuáles son las proyecciones a las que podrás optar? Enfrentarás competencia contra otros profesionales de otras universidades. ¿Qué dan desechable eres profesionalmente? ¿Te contaron que puedes ser despedido y pasar un buen tiempo sin ingresos? ¿Conoces el término cesante ilustrado? ¿Cómo pretendes diferenciarte del resto de los profesionales con los que compitas?

Un importantísimo valor agregado de las universidades es la red social de contactos profesionales que te permiten formar al pasar por sus aulas. ¿Vas entendiendo por qué se orientan a segmentos socioeconómicos distintos? Esto involucra tanto a tus compañeros de aula como a tus profesores y académicos. No todas son iguales y muchas de ellas te ofrecen una red profesional más bien modesta, por no decir precaria en relación a otras. No entraré en detalles, pero nada da lo mismo en tu red de contactos: ¿muchos o pocos?, variedad de proyectos, ¿movidos y busquillas?, ¿ricos o pobres? (sí, ¿quién te dijo que la desigualdad económica no se manifiesta dentro de las universidades?), ¿lobos solitarios o círculos amplios?. Hay universidades cuya característica es que proveen excelentes redes profesionales a sus estudiantes, vengan de donde vengan, mientras que otras sólo perpetúan las redes sociales que los estudiantes ya traían de sus hogares, donde, si no llegaste ya con una marraqueta debajo del brazo, no esperes lograr contar con una para untarla en mantequilla. ¿Tienes conciencia de cómo afecta la calidad de tu red social a tu reinserción laboral?

Acreditación del negocio

En Chile, te guste o no, la Educación es un negocio y muy lucrativo, tanto a nivel escolar como técnico y profesional. Tú serás un cliente. ¿Estudiante?, colateralmente. El lucro, en principio, no es malo, incluso es necesario, pero no esperes que se logre un beneficio social sistémico si se permite su completo descontrol.

Cuando los negocios son demasiado buenos, hay que sospechar. Si te ofrecen ganar mucho a cambio de muy poco, muy probablemente te estén estafando. Si ganas mucho a cambio de muy poco, en algún lado alguien está perdiendo mucho, nada más esmérate en considerar a todos los actores involucrados (pero a todos, incluyendo los esclavos chinos y al medio ambiente). ¿Reconoces este patrón en la publicidad?

Nuestras instituciones educacionales suelen presentarse como sin fines de lucro. Nominalmente, lo son, pero ¿no te parece raro que una universidad sea privada y se presente como no lucrativa? Tú eres un privado, ¿lo sabías? Tu negocio como estudiante es invertir tiempo, dinero y sesos, esperando un retorno futuro (ojalá no taaan futuro) superior a tu inversión inicial (no esperarás “salir para atrás“, ¿cierto?). La diferencia resultante es tu lucro y es lo que legítimamente necesitas para comer; ellos, también, lo cual no tiene nada de malo, pero presta atención a quién paga ese lucro (y cuánto).

¿Cómo lucra una institución educacional sin fines de lucro? Ocurre que, en realidad, no es una sola institución, sino que son dos del mismo dueño. La primera, la pantalla que ves, es la universidad sin fines de lucro. La segunda, es una sociedad inmobiliaria con fines de lucro para sus socios, dueña de edificios e instalaciones, los que cede en arriendo como inmuebles a la universidad, para la cual el alquiler es un costo. La universidad, sin fines de lucro, necesita solventar sus costos, siendo el alquiler uno de ellos. La inmobiliaria puede cobrar lo que quiera por el arriendo y la universidad puede cobrar el arancel que quiera por las carreras a sus alumnos. Libremercado, ¿no?. Como son los mismos dueños, saben cuánto entra por la universidad y pueden ajustar convenientemente el precio del arriendo para dejar a la universidad con lo justo y necesario para cumplir el plan académico a sus alumnos/clientes. La diferencia, el lucro de la inmobiliaria, lo pagas tú. Y no es que me oponga a la optimización de un negocio, pero, como estudiante, te interesa conocer cuál es la calidad resultante de un plan de estudios sometido a tal régimen. Sin control de calidad, ya te imaginarás cuál oveja termina con menos lana. Te doy un hint: compara cuánto cuesta mejorar la calidad docente en comparación con cuánto cuesta y renta lanzar una campaña publicitaria por todos los medios. Recuerda quién paga.

Si todavía no has leído los libros “Se acabó el recreo“, de Mario Waissbluth, Coordinador de Educación 2020, o “El negocio de las universidades en Chile“, de la Premio Nacional de Periodismo, María Olivia Mönckeberg, te resumo que la calidad de nuestra educación es mala, bien mala (insisto: mala, mala) y los incentivos están puestos a modo de perpetuar esta situación. La total liberalización de nuestro sistema educativo lo ha llevado a su agonía. En nuestras escuelas ya es evidente hace rato y nuestras universidades (salvo excepciones) no lo hacen mejor, aunque la publicidad que tú les pagas intente persuadirte de lo contrario. Te pongo al tanto de la dolorosa realidad nacional, por si todavía nadie lo había dicho. Sorry, reclámale al Ministerio de Educación (con Educación 2020, recién ha empezado a moverse un poco la cosa).

Dentro de lo poco regulado que es el mercado educacional nacional, nuestro MINEDUC ha conseguido definir un nivel de calidad mínimo, muy básico, de cuyos detalles ya te habrás informado, ¿cierto?. La así denominada “acreditación” establece un piso para las universidades, por debajo el cual, me perdonarás, más te vale ir a botar tu tiempo y plata a otro lado. Ten cuidado cuando una uniberzydad apenas tenga para ofrecerte su acreditación o su autonomía. Suenan cool y pueden convencerte si no te informas, pero son criterios muy débiles para oler a calidad. Exige más.

Universidad es más que capacitación

Por cierto que para ejercer profesionalmente necesitas capacitarte en las habilidades y artes necesarias para su ejercicio. Una institución educativa que cumpla con capacitarte, la puedes considerar como lo que es: un centro de capacitación laboral. Publicitariamente, estos holdings inmobiliarios te venden centros de capacitación laboral como si fueran universidades. ¿Cuál es la diferencia?

Una universidad involucra academia, investigación de calidad y pluralismo de ideas. A la universidad no vas sólo a tener “compañeros de curso”, sino que te permite la exposición a un ambiente de excelencia, con investigadores de punta a nivel mundial, que sirven de puente para alcanzar la cima del conocimiento sobre tu materia de estudio, trayendo y generando avances y descubrimientos frescos, desarrollando la comunidad a la que pertenecen. Una universidad te permite estar en la cresta de la ola y surfear sobre ella tan lejos como todas tus potencialidades te lo permitan.

Publicitarse como una universidad de excelencia no cuesta nada, pero observa un par de rankings universitarios mundiales y busca a Chile. Puede variar un poco cada año y diferir de un ránking a otro, pero la tónica más o menos es que recién por el 300 encontrarás una universidad nuestra y, para encontrar otra, tendrás que avanzar al 400 ó 500. Tendrás suerte si encuentras otras tres más antes del primer millar. ¿Qué significa? Significa que Chile apenas alcanza a aparecer internacionalmente con un puñado de universidades. El resto, académicamente, no existe. Es nuestra triste realidad. No pretendo aquí entrar a debatir al respecto, pero acompaña con una taza de té sin azúcar las autoproclamaciones publiciarias de excelencia que hacen nuestras universidades.

Sí, prácticamente todas nuestras universidades hacen investigación. Nuevamente, el problema es cuánto y de qué calidad. Ese puñado que figura internacionalmente se lleva casi la totalidad de las publicaciones, fondos de investigación y calidad de publicaciones medida en citas. El resto, algo hace; aaalgo. Fíjate que lo usual es que saquen un par de estudios menores a fin de año, publicitados con bombos y platillos en noticieros pagados. No es casualidad. Es tan poco lo que brilla y brilla tan poco, que necesitan salpicártelo en la cara una y otra vez para que alcances a darte cuenta de que hay algo. Estás saliendo del colegio y necesitas elegir pronto. Te interesará averiguar acerca del sesgo de publicación.

Hay universidades que pregonan a los cuatro vientos su pertenencia a consorcios educacionales internacionales. Ya los habrás escuchado, con nombres en inglés y hartas sílabas por palabra. Tanto nombre suena impresionante, ¿no? Bueno, algo tienen que tratar de lucir, aunque en la práctica no signifique mucho. Quizás no lo veas ahora por tu urgencia, pero suelen cambiar de consorcio cada algunos años. Hay varios consorcios y se compran unos a otros según los vaivenes del mercado, pero no esperes que el chicle que venden en el quiosco sea sustancialmente diferente si lo compras tú a que si te lo compra tu mamá.

Adentro de las universidades te toparás con ideologías y política. Hay matices, como en todo, desde aquellas en las que ya tienen los paros incorporados a su calendario anual hasta aquellas en las que los centros de alumnos, cuando los hay, con suerte organizan un asado en todo el año. No todas las universidades son iguales ni todas sus facultades son iguales dentro de una misma universidad; te interesará el detalle según qué quieras estudiar y dónde. Como es usual, los noticieros introducen sesgos de publicación y no son una fuente muy fiable. Asiste personalmente a las facultades de tu interés y conversa con la gente. No muerden, no te preocupes. Recoge opiniones de alumnos, docentes y funcionarios. Te los puedes topar en los pasillos. Si una puerta está cerrada, basta con golpear.

En los noticieros te encontrarás con una asociación falaz entre política universitaria y descalabro. Nuevamente, hay matices, pero, en general, es personal y profesionalmente enriquecedor el exponerse a un ambiente diverso donde incluso tengas la oportunidad de participar activamente en organizaciones humanas para diversos fines. A lo mejor sueñas con llegar a ser jefe o gerente de algo. ¿Tienes idea de lo valiosas que son estas instancias políticas para desarrollar tus aptitudes de liderazgo, negociación, gestión y relaciones humanas imprescindibles para ejercer competentemente esas labores? No te será indiferente perder esa oportunidad.

Salón de la vergüenza

Vale que alguien te advierta sobre ciertas no-carreras más bien propias de unyberzidadez. Tú evaluarás a las universidades que caigan en estas prácticas, pero son señales de alerta roja que te conviene tomar en cuenta al momento de elegir. Sí, vamos con nombres y apellidos.

Puedes recordar lo ocurrido hace algunos años en la UTEM y su carrera de Criminalística, donde sus alumnos, lisa y llanamente, no tuvieron campo donde ejercer, perdiendo tiempo y comprando desilusión. El caso terminó en tribunales.

A lo mejor quisiste estudiar Medicina, carrera muy apetecida por su retorno económico y prestigio profesional. No es trivial entrar a estudiar esta carrera en donde filtran el ingreso de estudiantes según su rendimiento y muchos no logran quedar. Aún donde filtran poco, los cupos se pueden copar y tú puedes quedar fuera. Sin duda que es una situación dolorosa y amarga, pero la vida no siempre está para darnos el gusto por simple antojo. La salud no es simple, pues no sólo es compleja académicamente, sino que está en juego la vida y bienestar de las personas. Las irresponsabilidades hacen mucho daño y la calidad de la formación médica y científica son de crucial importancia para evitarlas, al menos para el paciente. Entendamos que una salud de calidad no sale gratis en términos de calidad en la formación.

Conscientes de esto, habiendo la necesidad, nuestras unyberzidades sin fines de lucro copan el nicho disponible. Para empeorar el paupérrimo panorama universitario nacional, ya nos encontramos con la emergencia de planes de estudio ligados a pseudociencias, no bastando con la ya referida publicidad espumosa, sino que además cobrando por enseñarte a vender pomadas. ¿No conseguiste ser médico? Nuestro mercado educacional tiene sucedáneos a tu disposición, donde podrás realizar “terapias” y “sanar” sin todas esas complicaciones de la Medicina, más barato y breve, con métodos denominados “holísticos” para que suenen más bonito y “cuánticos” para que suenen más poderosos. Así, estarás capacitado para parasitar de la ignorancia del público, aprovechándote de la remisión espontánea, de la regresión a la media, del efecto placebo, del Efecto Forer, de la lectura en frío y de tantos otros sesgos cognitivos para hacer creer a tus pacientes que les provocaste alguna mejoría. Si alguien te interpela, podrás contraatacar con toneladas de estudios mal hechos que pretenden pasar por estudios científicos de calidad haciendo una pantomima del rigor.

Estas joyas académicas las puedes encontrar actualizadas en nuestra Lista de la Vergüenza de Universidades Chilenas:

Esto fue lo que obtuvimos tras una inspección rápida y algunas colaboraciones. Si alguna de estas instituciones se siente discriminada por no incluir a la competencia, le agradeceremos que nos haga llegar los respectivos enlaces. El listado actualizado lo podrán encontrar en nuestra infame Lista de la Vergüenza.

La no tan triste realidad

Así está la cosa: nuestros colegios son malos, muchas universidades ofrecen y publicitan basura, mientras que pocos tienen el dinero para costear tal ineficiencia sistémica y alcanzar una educación de mínima calidad que permita mejorar levemente tu escaño socioeconómico.

No da lo mismo ingresar a cualquier karrera en cualquier unyberzidad. Si sientes que puedes repuntar, todavía queda la alternativa de hacer (y pagar) un preuniversitario (que tampoco son todos igualmente buenos) y reintentar al año siguiente. Dije “reintentar“, no “probar suerte“. Es tu inversión, no es fácil y requiere esfuerzo. Tu educación no es una ruleta; tu bolsillo, tampoco.

Y, bueno, tú sabes mejor que nadie dónde te aprieta el zapato. Los plazos pueden ser muy lejanos e inciertos y, los presupuestos, demasiado altos. El no seguir una carrera universitaria también es una alternativa válida. En países desarrollados, la proporción de técnicos a profesionales es de siete a uno. En Chile, es exactamente al revés. Nos faltan técnicos y muchos estudiantes pagan carreras universitarias para ejercer subempleados a nivel técnico, arruinando la inversión. También hay alternativas incrementales, donde puedes comenzar a nivel técnico, ejercer pronto y ganar experiencia, convalidar estudios y continuar un programa de estudios hacia nivel profesional.

Alternativas hay, pero no le preguntes a tu peluquero si necesitas un corte de pelo. El costo de creer ciegamente en la publicidad lo vas a pagar tú. Podrás comprar un cartón y cumplir expectativas ajenas, pero la desilusión profesional y económica sí que la vas a pagar tú.

A educación revuelta, ganancia de unyberzidadez.


Enlaces de interés

Ediciones:

  • 16/01/2011: Se agregó UAC, Técnico en Acupuntura. Gracias @rustyjaymz
  • 16/01/2011: Enlace Tolerancia Cero.
  • 21/01/2011: Enlace a nuestra Lista de la Vergüenza.
  • 26/01/2011: Se agregó Instituto CETEL gracias a comentario de usuario Quasar J-01.
  • 05/02/2011: Se agregó Universidad Pedro de Valdivia gracias a comentario de usuario Uri.
  • 07/02/2011: Se agregó Instituto Profesional Carlos Casanueva.
  • luchostein

    Simboliza la móvil barrera que les ponen para acreditarlas

  • luchostein

    Simboliza la móvil barrera que les ponen para acreditarlas

  • Leí este post varios años tarde, igual que David.  Yo estudié lo que yo quise, mis padres nunca me dijeron nada al respecto, sí me pusieron condiciones en que institución estudiar (por $), así que estudié en un instituto profesional.
    Creo que ahí está el factor que me impide encontrar trabajo estable, haber estudiado en un instituto que no estaba hace mucho en el mercado y recién se estaba posicionando y elegir una carrera que por lo general contratan a periodistas o cualquier carrera ligada al mundo de las comunicaciones, menos la mía (RR.PP). 

    Y eso de las acreditaciones es tan de moda como poner que son autónomos! Las instituciones deben cumplir ciertos estándares para poder ser acreditados y obvio si no las cumplen, pierden la inscripción de un montón de “clientes” (estudiantes), por eso las hacen cumplir si o si, independiente si son buenas practicas o no. 

    Lamentable, pero cierto.
    Saludos!

  • Leí este post varios años tarde, igual que David.  Yo estudié lo que yo quise, mis padres nunca me dijeron nada al respecto, sí me pusieron condiciones en que institución estudiar (por $), así que estudié en un instituto profesional.
    Creo que ahí está el factor que me impide encontrar trabajo estable, haber estudiado en un instituto que no estaba hace mucho en el mercado y recién se estaba posicionando y elegir una carrera que por lo general contratan a periodistas o cualquier carrera ligada al mundo de las comunicaciones, menos la mía (RR.PP). 

    Y eso de las acreditaciones es tan de moda como poner que son autónomos! Las instituciones deben cumplir ciertos estándares para poder ser acreditados y obvio si no las cumplen, pierden la inscripción de un montón de "clientes" (estudiantes), por eso las hacen cumplir si o si, independiente si son buenas practicas o no. 

    Lamentable, pero cierto.
    Saludos!

  • ricardo maldonado

    Estaba tan concentrado leyendo el artículo que no presté atención a la foto donde aparece una tipa pasando por el limbo… me pareció gracioso porque está dificil de ajustarla al contexto, ¿con qué intención la pusieron ahí?

    • luchostein

      Simboliza la móvil barrera que les ponen para acreditarlas