En el mes de diciembre contamos con dos celebraciones muy importantes y especiales, que nos demuestran, año tras año, a qué niveles llega la irracionalidad humana. La primera celebración ocurrió la semana pasada y en ella los cristianos conmemoraron el natalicio de su dios, Jesús de Nazaret, hombre que fue declarado divino 298 años después de morir (si es que existió). La segunda celebración ocurrirá dentro de los próximos días —para ser más preciso el 1 de enero— y en ella los supersticiosos tendrán chipe libre para realizar los más insólitos rituales.Cada 1 de enero se celebra la fiesta de Año Nuevo y mucha gente, seguramente con el fin de fortalecer sus anhelos (de salud, amor y dinero, principalmente), cae en una serie de prácticas de fines positivos pero de ribetes totalmente irracionales. Estas prácticas por lo general se realizan cuando dan las doce de la noche del 31 de diciembre y dentro de las más conocidas están:


































