Las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles

El mundo y sus demonios (1997)«"En mi garaje vive un dragón que escupe fuego por la boca." Supongamos (sigo el método de terapia de grupo del psicólogo Richard Franklin) que yo le hago a usted una aseveración como ésa. A lo mejor le gustaría comprobarlo, verlo usted mismo. A lo largo de los siglos ha habido innumerables historias de dragones, pero ninguna prueba real. ¡Qué oportunidad!

—Enséñemelo —me dice usted.

Yo le llevo a mi garaje. Usted mira y ve una escalera, latas de pintura vacías y un triciclo viejo, pero el dragón no está.

—¿Dónde está el dragón? —me pregunta.

—Oh, está aquí —contesto yo moviendo la mano vagamente—. Me olvidé de decir que es un dragón invisible.

Me propone que cubra de harina el suelo del garaje para que queden marcadas las huellas del dragón.

—Buena idea —replico—, pero este dragón flota en el aire. Entonces propone usar un sensor infrarrojo para detectar el fuego invisible.

—Buena idea, pero el fuego invisible tampoco da calor. Se puede pintar con spray el dragón para hacerlo visible.

—Buena idea, sólo que es un dragón incorpóreo y la pintura no se le pegaría.

Y así sucesivamente. Yo contrarresto cualquier prueba física que usted me propone con una explicación especial de por qué no funcionará.

Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Si no hay manera de refutar mi opinión, si no hay ningún experimento concebible válido contra ella, ¿qué significa decir que mi dragón existe? Su incapacidad de invalidar mi hipótesis no equivale en absoluto a demostrar que es cierta. Las afirmaciones que no pueden probarse, las aseveraciones inmunes a la refutación son verdaderamente inútiles, por mucho valor que puedan tener para inspiramos o excitar nuestro sentido de maravilla. Lo que yo le he pedido que haga es acabar aceptando, en ausencia de pruebas, lo que yo digo.

Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no puede aplicarse ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.

Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo para ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de "no demostrado".

Imaginemos que las cosas hubieran ido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura del spray revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que se pueda ser en cuanto a la existencia de dragones —por no hablar de seres invisibles— ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.

Ahora otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunas que está seguro de que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes... pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva. Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos sobre lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizá todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos, sobre dragones no eran solamente mitos...

Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas "pruebas", por muy importantes que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes. Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos físicos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión».

Extracto del libro El mundo y sus demonios (1997), de Carl Sagan.

11 comentarios:

Crystian Sanchez Ortiz dijo...

En mi experiencia amigo Bayo, creo que hay personas que aunque se encuentren con estas ambiguedades e irrealidades van a seguir creyendo que SI hay un dragón en el garage y esto se debe creo yo, a que lo necesitan: les hace sentido y les alegra la vida en un mundo cada vez mas individualista, incierto y alienante.
Por eso el creyente puro seguira existiendo, no entenderá razones y se refuguiara en cuentos de hadas, hasta que madure.

Saludos escépticos

gato dijo...

El cuento del dragón se parece a ese grupo de escépticos, que se reunía para hablar de lo "bueno" ó "malo" que era la "moral" de "Jesús", y que no había caso de que se dieran cuenta de lo alejado del escépticismo de todo ese actuar.
Así con los dragones.

Francisco dijo...

Poco escéptico sería dudar del impacto real del pensamiento mágico y religioso en la sociedad. Por ende, nos interesa.
Tratar de llegar a conclusiones es parte del pensamiento escéptico ¿Siempre podemos llegar a ellas? NO, pero ponemos los temas sobre le mesa y a discutir se ha dicho.
Reunirse y hablar sobre cualquier tema es una maravillosa expresión de libertad. ¿Podemos estar haciéndolo mal? Tal vez. ¿Podemos mejorar nuestra metodología? Con experiencia y trabajo.
¿Nos vamos a rendir? NO.
¿Hay temas que el pensamiento crítico y escéptico no puedan o deban tocar? No lo creo.
La diferencia entre un dragón y Jesús es que, la existencia o no del animal mitológico no afecta profundamente. En cambio, la misma situación sobre Jesús despierta pasiones muchas veces viscerales y violentas.
Y si crees que hablar sobre Jesús es contraproducente, párate frente a una iglesia evangélica y grita con fuerza. JESÚS NO EXISTIÓ. Luego nos cuentas tu experiencia.

Así con los gatos.

PedroCV dijo...

Yo celebro la selección de este extracto. La forma sencilla y amena en que plantea el tema lo hace atractivo para cualquier persona de mente abierta, pero su efecto es muy contundente y de amplio espectro. Claramente Sagan era un genio también para expresar sus ideas.

Lo usaré para hacer proselitismo escéptico con mi hija que, educada en colegio de monjas, es también escéptica de mi escepticismo.

Ciberprofe Roberto dijo...

La gracia de hacer críticas es que es solo palabras es decir esfuerzo oral sin grandes costos ni esfuerzos, en contra de otros que trabajan, crean se arriegan y distraen recursos. Yo si critico a alguien por lo que hace, me pongo en posición superior y los pongo a ello como a-lumnos (sin luz), ¿Gato... que tal si te das el trabajo de hacer un escepticismo no tan alejado y nos explicas cómo deberíamos actuar para ser excelentes escépticos? Te escuchamos. Prepara algo mejor que esta tropa de malos escèpticos y te seguiremos. Mientras te sale algo, voy a tratar de arráncarme de mi trabajo, arriesgar la cesantía y pasar hambre por ir a ver a esos malos escepticos hablar de la moral de Cristo. (Te conté que mis jefes son Opus Dei y no saben que quiero ir).
Así con los gatos.

Carolina dijo...

Los conozco como grupo desde que los leí en un periódico, y al final llegué a la página siguiendo un tema de Carl Sagan, autor que me encanta. Pero no puedo estar más en desacuerdo, en realidad lo encuentro último, como respondió el cyber-profe a una opinión que no le gustó, un poco más y le dice que tiene que contar las monedas para la micro por culpa de ese opinante. Que manera de tirarse al suelo sin ningún sentido la verdad.

Fernando Frías dijo...

Hay otro:
Si alguien afirma que la Luna es de queso, nosotros podemos actuar de 3 maneras posible

1) Creerle
2) no creerle y
3) dudar

La pregunta es:
¿Cuál nos permite crecer?

Desde nuestro punto de vista escéptico la mejor actitud es "Dudar". Pero no debe ser una duda pasiva, debe ser una duda activa, que nos lleve a investigar a estudiar y a preguntar.

Fernando Frías dijo...

Hay otro:
Si alguien afirma que la Luna es de queso, nosotros podemos actuar de 3 maneras posible

1) Creerle
2) no creerle y
3) dudar

La pregunta es:
¿Cuál nos permite crecer?

Desde nuestro punto de vista escéptico la mejor actitud es "Dudar". Pero no debe ser una duda pasiva, debe ser una duda activa, que nos lleve a investigar a estudiar y a preguntar.

gerardo dijo...

No te victimices profesor Roberto, si alguien está en una situación pauperizada, ese alguien es el que debe hacer una readecuación curricular, por lo demás en nuestra sociedad ser profesor ya dejó de ser sinónimo de víctima ó de pobre.

Si te desagrada tanto tu empleador, ¿ por qué no te cambias ?, cientos de colegios te recibirían, tú no eres un mal profesor.

Parece que les molesta que haya más pensadores críticos.

Ciberprofe Roberto dijo...

En primer lugar no trabajo en escuelas ni jamàs me considero víctima, no era la idea y que lata dar esa impresión.

En segundo lugar me entendieron mal...

Explico:

Es más facil hacer críticas a los escèpticos que hacen algo, lo que sea; que hacer por su cuenta y riesgo. Los que me conocen saben que asumir riesgos y costos por hacer las cosas, es más dificil que opinar por internet y poner "me gusta".

Les recomiendo que gasten plata y vayan a ver el encuentro en vez de criticar antes de siquiera empezar. Les recomiendo crear agrupaciones de escèpticos. Les recomiendo escribir a los diarios y parlamentarios presionando cuando hay situaciones que lo ameriten. Les recomiendo mantener las páginas de wikipedia libre de seudociencias. Es decir... hacer cosas en vez de quejarse por el trabajo de otros.

Ciberprofe Roberto dijo...

En primer lugar no trabajo en escuelas ni jamàs me considero víctima, no era la idea y que lata dar esa impresión.

En segundo lugar me entendieron mal...

Explico:

Es más facil hacer críticas a los escèpticos que hacen algo, lo que sea; que hacer por su cuenta y riesgo. Los que me conocen saben que asumir riesgos y costos por hacer las cosas, es más dificil que opinar por internet y poner "me gusta".

Les recomiendo que gasten plata y vayan a ver el encuentro en vez de criticar antes de siquiera empezar. Les recomiendo crear agrupaciones de escèpticos. Les recomiendo escribir a los diarios y parlamentarios presionando cuando hay situaciones que lo ameriten. Les recomiendo mantener las páginas de wikipedia libre de seudociencias. Es decir... hacer cosas en vez de quejarse por el trabajo de otros.



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